Les Abelles Rugby Rugby La VilaBera BeraCICCiencias RugbyCRCGetxo ArteaOrdizia RugbyEl Salvador UE Santboiana

Una de villanos: Richard Wyllie Loe

Mayo 3, 2007 by Phil Blakeway

La Hermandad Universal de Primeras líneas cuenta entre sus filas con este destacado ejemplar. Richard W. Loe “The Enforcer” nació en Christchurch el 6 de abril de 1.960, así que pertenece a una añada de neozelandeses que creció admirando a los míticos Brian Lochore, Sid Going , Grant Batty, su tío Alex Wyllie, Kent Lambert y algunos otros. Aunque algunos de ellos participaron del juego del equipo derrotado en el (1) Mejor Partido de Todos los Tiempos, no dejaban de ser una generación que forjó capítulo muy notable del mito de la Marea Negra.

loe-richard.jpg

En lo que aquí nos importa, destacó por primera vez, siempre en ese espacio sin fondo y fuera del tiempo que es la Primera Línea, en el equipo de Marlborough, antes de pasar en la National Provincial Championship (NPC) a los “Mooloo Men” de Waikato, trampolín ineludible para aspirar a los “trials” de los All Blacks. Sin embargo la competencia era dura y aunque viajó por primera vez con los All Blacks durante la gira del Otoño de 1.986 a Francia, no debutó en ningún “test-match” sino en el partido final contra los Barbarians Franceses, que no daba derecho a ostentar una “cap”, ya saben, la curiosa denominación de las internacionalidades que usan los anglosajones en rugby por lo de la gorrilla que vestían entre finales del siglo XIX y principios del XX. En aquella escuadra neozelandesa se contaba en su casi totalidad el equipo que habría de ganar la I Copa del Mundo de 1.987: McDowell, Fiztpatrick, Drake en primera línea, Pierce y Whetton en la segunda, Shelford, Brewer y Hobbs (capitán y que no llegó a la citada competición, sustituido allí por el otro gemelo Whetton), Kirk y Botica de medios (Fox no pudo jugar por una severa infección intestinal), Stanley y Stone centros, Kirwan y Green alas y Crowley zaguero.

En aquella gira se hizo un hueco para ocupar plaza en esa competición: todo un acontecimiento, rota una de las más sólidas tradiciones del deporte amateur por excelencia, se iniciaba un tortuoso camino hacia el profesionalismo por la vía de los hechos (aunque eso díganselo a los numerosos “empleados municipales” franceses de aquel entonces). Jugó en ese torneo contra Italia (70-6 no hace falta decir a favor de quien, con portentoso ensayo de zona de 22 a zona de marca de John Kirwan) y contra Argentina (46-15, y donde presenciamos un duelo feroz entre Loe que apareció como pilier derecho y el melenudo Serafín Dengrá, el mejor pilier izquierdo que hayan disfrutado los Pumas y que abrió camino al éxodo a las ligas francesas). Decididamente Loe ganó la batalla de la melé y Dengrá aprendió que la lucha contra el “3” la dirige el talonador, que en ese caso era el aguerrido Diego Cash.

programa-nz.jpg

Con la retirada de Drake, se hizo con el puesto ineludiblemente y formó junto a McDowell y Fiztpatrick una colosal primera línea que no conoció la derrota hasta el tercer partido de la gira de los Wallabies por Nueva Zelanda de 1.990, cuando la Bledisloe Cup ya era negra por ese año.
Participó en la Copa del Mundo de 1.991, en Inglaterra y Francia, y aunque los All Blacks partían como favoritos, defraudaron. Llegaban advertidos, pues aunque habían ganado holgadamente a Argentina ese verano, sus victorias sobre Australia habían sido muy sufridas. En el torneo máximo despacharon a Inglaterra 18-12 sin alharacas (y Jason Leonard mostró contra Loe que iba a ser un gigante de la primera línea) un 3 de octubre en Twickeham, a Italia por 31-21 sin esfuerzo y a Canadá 29-13 en Lille, en un partido bajo un diluvio, que resolvió el samoano Tuigamala (quien con el tiempo había de llevar al buen camino a Jason Robinson) y donde un desconocido pilier de Ontario, Eddy Evans, se labró prestigio y bolsa aguantando a un enfurecido Loe que ante la falta de atención del árbitro inglés Howard desplegó todo su “savoir faire”. En el partido de semifinales subsiguiente Loe se topó con un Tony Daly rechoncho y mucho más bajito al que hubiera dominado fácilmente si el talonador Wallabie Kerns no hubiera estado allí. En cualquier caso David Campese se encargó de que nada de lo que sucedió delante trascendiera, pues rompió el partido en un par de fulminantes cabalgadas que dieron con los de Aotearoa en el partido por el tercer puesto. Seguramente allí desarrolló nuestro hombre su fobia por los aussies, como veremos, pues tantas derrotas en su carrera contra los mismos sujetos crean fijaciones difíciles de olvidar.

mele.jpg

En 1.992 y con ocasión del centenario de la Federación neozelandesa, apareció en los tres partidos contra un World XV: con dos victorias y una derrota la serie se la llevaron los locales. Aquello fue un verdadero festival, pues se juntaron para la fiesta los mejores del resto del mundo, incluidos por primera vez en mucho tiempo los surafricanos (algo se iba moviendo por allí); para ejemplo una alineación a la que se enfrentó Loe: Federico Méndez (Argentina, sí, sí, el chaval que noqueó a Ackford en su debut en Twickenham), Uli Schmidt (RSA), McKenzie (Aus), Roumat (Fr), Eales (Aus), Nasser (Aus), Perelini (Samoa), Cecillon (Fr), Farr-Jones (Aus), Botha (RSA), Claassens (RSA), Guscott (Ing, el hombre al que Carling jamás pasaba el balón), Hendriks (RSA), Yoshida (Jap) y Joubert (RSA).

programa-centenario1.jpg

El 4 de julio de ese año volvió a perder un partido contra Australia, aunque previamente Irlanda había sido derrotada con un escueto 24 a 21. Pero el 19 de julio los aussies vuelven a ganar y con ese partido la Bledisloe Cup del año. Loe perdió la cabeza: cuando el ala Paul Carozza acaba de ensayar, cae sobre él y le golpea con su descomunal antebrazo, rompiéndole la nariz.

programa-bledis.jpg

En realidad el golpe no fue intencionado, pero la caída sobre el jugador que había ensayado estaba fuera de lugar. Fue sometido a un comité disciplinario que no le castigó, sin que ello le sirviera de mucho, pues ese mismo año en partido con Waikato (y eso que Loe jugó un papel extraordinario en la consecución del campeonato por su provincia) fue sorprendido por las cámaras con su pulgar dentro de la órbita del ojo de su compañero All Black Greg Cooper. Seis meses de suspensión le hicieron perder todo el año 1.993, pero, con evidente propósito de la enmienda, recuperó su puesto en 1.994 (ya había pasado al lado izquierdo de la melé, lo que habla de su competencia técnica) para jugar con un debutante Jonah Lomu en un partido que Francia ganó 8-22 el 26 de junio de 1.994 y donde la línea de tres cuartos francesa escribió una página memorable de su historia. Conoció entonces a un joven Califano que aseguró había aprendido tanto en ambos “test-matches” como en todos sus años previos de juego. Seguro que lo dijo porque “les bleus” también ganaron el segundo partido (20-23).

programa-del-partido.jpg

Los siguientes partidos devolvieron la alegría al enorme Loe (1,88 m y 120 kg) ya que se midió con éxito con los temibles primeras surafricanos (Swart, Le Roux y Allan, este último doble internacional con los Springboks y Escocia), que perdieron las series contra los All Blacks. En 1.995 participó en la Copa del Mundo de Suráfrica en los partidos contra Japón (145-17), Escocia (48-30) y en la final que inevitablemente habían de ganar los adeptos a Nkosi sikeleli Afrika.
Después de ese tercer fracaso consecutivo de la Nube Blanca en la Copa del Mundo, ya sólo fue suplente de Craig Dowd hasta que dejó la selección a finales de ese año.
Continuó jugando, naturalmente, ahora en las franquicias del inicial Super 12, con Canterbury Crusaders en 1.996 y en 1.997 con Waikato Chiefs. Se retiró como consecuencia de una lesión de cuello de mala evolución, pero continúa unido al juego como miembro de diversos comités técnicos (fue además entrenador de delanteros durante la etapa de John Mitchel, otro hombre de Waikato, como seleccionador All Black). Hoy día, además de continuar explotando su granja en Omihi (North Canterbury), escribe una columna deportiva en el New Zealand Sunday Herald.
Un gran jugador, duro, técnico e intimidador, al que los australianos aborrecieron, y creo que era sentimiento recíproco, pero que mantenía un gran sentido del humor en toda ocasión: jugando un partido contra un equipo provincial australiano fue levemente agredido y como permaneciera en el suelo más de la cuenta (confesó que estaba recuperando el resuello) y el árbitro se dirigía ya a los capitanes, gritó desde el suelo: “…’ref’, don’t send ‘im off…”

5 Respuestas a “Una de villanos: Richard Wyllie Loe”

  1. Pato Says:

    Es un placer leer historias como ésta.

    ¡Más, por favor!

  2. sagazarra Says:

    Estas historias crean addicción.
    Que largo se me va a hacer hasta la siguiente.

  3. Eduardo ManosTijeras Says:

    Gran relato, si señor. Y me ha encantado esa definición de la Primera Linea: “espacio sin fondo y fuera del tiempo”.

  4. Fere Says:

    Buenísimo. ¡Queremos más!

  5. Zona Rugby » Blog Archive » Jacobus Petrus Du Randt, el coloso Boer Says:

    […] francés Louis Armary, el australiano Daly o, sucesivamente en la final, los neozelandeses Brown y Loe, y aunque los problemas intestinales de éstos son bien conocidos, ello no desdice la calidad del […]

Dejar una respuesta