“Cooch”Chilcott: El extraño caso del amable Bulldog asesino
Julio 19, 2007 by Phil BlakewaySí, sí, hoy toca villano y primera línea, y aunque el sujeto sea un dechado de virtudes en su vida “civil” (Presidente Honorario de la Wooden Spoon Society para la ayuda a niños discapacitados, brillante “speaker” en cenas postpartido, entretenido comentarista en la BBC y la ITV, guía solicitadísimo para acompañamiento de aficionados seguidores de Inglaterra o de los Lions, y heróico salvador de un español que se ahogaba en las aguas de un proceloso río, etcétera, etcétera), un verdadero cafre en el terreno de juego.
Gareth James Chilcott nació en 1.956 en Bristol, de padre galés y madre inglesa, donde comenzó a jugar a nuestra versión del Harpastum, si bien alcanzaría notoriedad en Bath, el club dominante del rugby inglés durante los Ochenta, a donde llegó junto con Richard Hill y Nigel Redman. Siempre ha declarado que en su infancia jamás se sintió atraído por la práctica de los deportes y que fue su casual llegada al rugby la que le salvó de la mediocre existencia de un “stocky ugly baldy fellow”. Jugó su primer partido con el primer equipo de la ciudad termal de Aqua Sulis en 1.977 y el último en 1.993.
Lo cierto es que junto con John Hall, Jeremy Guscott, Andy “the mouse” Robinson o Stuart Barnes (¡cuánto mejor le hubiera ido a Inglaterra si Michael Robert Andrews hubiera sido su suplente y no al revés!), dió al Bath FC los mejores años de su historia. Naturalmente ello no pasó desapercibido en la RFU, de modo que debutó con los que entonces jugaban de inmaculado blanco (los que estrenarán en la próxima Copa del Mundo una mala imitación de la camiseta del Rayo Vallecano) en 1.984 y en Twickenham contra la Australia de Mark Ella, Nick Farr-Jones, Michael Lynagh y David Campese. Ya se figuran quien ganó.
Su versatilidad fue muy apreciada en los últimos tiempos del amateurismo, pues además de su natural fuerza física, era capaz de jugar en ambos lados de la melé, y aunque sólo vistió la camiseta de Inglaterra 14 veces, lo hizo en ocasiones significadas, como durante la I Copa del Mundo de 1.987.
¿De dónde, entonces, su mala fama, su terrible reputación en el campo?
Cardiff, febrero de 1.987. Inglaterra no ha ganado a País de Gales desde 1.963 en Arms Park (llamemos a las cosas por su nombre…) y algunos descerebrados han calentado el ambiente (Richard Hill, hoy preclaro entrenador, declara no querer llevar a su mujer encinta a ver el partido, por riesgo de que su hijo fuera a nacer allí…)
Con la delantera inglesa forman duros reconocidos como Gary Rees, Steve Bainbridge o Wade Dooley y parten como favoritos. Diluvia. Pita el escocés Brian Megson. Primera touch: Dooley fractura la nariz de Phil Davies, el nº 8 galés, tangana, puños, crujir de dientes. Pudimos ver a Chilcott animando cada agrupamiento, en una lección exquisita sobre cómo calentar un partido. Al final ganan los diablos rojos por 15 a 9. Chilcott, Graham Dawe, Wade Dooley y Richard Hill son apartados del equipo por decisión de la propia RFU. Pero vuelven, y vemos a Coochie jugando de nuevo contra Francia en Twickers, perdiendo también por 15 a 19 (Sella estaba en lo mejor de su juego y destrozó a los centros ingleses) y enfrentado a Jean-Pierre Garuet. Como los franceses sabían de su fama le sometieron a tratamiento especial: Champ dejó sus tacos marcados sobre la reluciente calva de nuestro hombre y todos recordamos la escena en televisión: ¡más vaselina, que se me abre la brecha!
Alternó titularidad en los años siguientes con John Paul “the judge” Rendall, pero siempre fue una garantía frente a primeras líneas agresivas, pues no era raro verle cambiar de lado para someter a un correctivo al díscolo del otro equipo.
Conocido fuera del campo como “larger than life” Chilcott, por su humor expansivo y contagioso, después de su mejor Torneo de las V Naciones (el partido contra Irlanda de ese año fue memorable) fue convocado para viajar a Australia con los Lions de 1.989, capitaneados por el escocés Finlay Calder, de los que tan mal recuerdo tiene David Campese (los Lions ganaron la serie por un infantil error del afamado ala, que permitió a Iuean Evans marcar fácilmente).
Hoy día es un personaje tremendamente popular, que incluso ha intervenido en comedias teatrales y a quien se disputan para intervenir en programas televisivos tanto deportivos como de entretenimiento; es propietario de una flota de taxis de lujo y socio de una agencia de viajes especializada en giras rugbísticas. Y de su valor personal queda dicho todo, pues del numeroso grupo de presentes fue el único que se arrojó para salvar en unas aguas verdaderamente peligrosas a quien pedía socorro, que casualmente era español. Buen balance para un pilier de la vieja escuela.
Para los escasos lectores veraniegos, un gran apertura galés para la próxima.
Phil Blakeway















Julio 19th, 2007 at 7:24
Que fenomenal blog. Enhorabuena.
Excelentes artículos.
Julio 19th, 2007 at 8:46
Es un lujo poder disfrutar de estas maravillosas crónicas
Gracias, Phil!
Julio 19th, 2007 at 10:58
¡Qué maravilla!
¿Se cierra está sección en Agosto?
Porqué me espera un Agosto laaaaaaaaarrgggggoooooo sin vacaciones y cualquier ayuda se agradece…
Julio 19th, 2007 at 11:06
Muchas gracias y enhorabuena por las entregas que realizas.
Es fantastico poder conocer algo más de este tipo de jugadores.
Julio 19th, 2007 at 12:16
Pues a mi no me parece tan raro que en el campo fuera un ¿bulldog asesino?, y en la vida una persona ejemplar. Gracias Phil por tus historias.
Saludos.
Julio 19th, 2007 at 12:28
Tuve ocasión de conocerle en El Central en el 1.991 o 1.992 (jugaba con England Classicals creo…): no os imagináis qué tipo más estupendo… y sí, suele ser frecuente, el pilier malencarado al tiempo amable y poeta… todo compatible y también con las cervecitas.
Julio 21st, 2007 at 6:16
Gracias Phil!!
Octubre 30th, 2007 at 17:20
[…] es que era el español que en su día rescató Gareth Chilcott de las aguas de un río bravo. Aquí lo habíamos contado sin saber poner nombre al español en cuestión. Aquí les dejo la nota de la federación Asturiana, que podrán ver de primera mano en el enlace […]