Arms Park II
Noviembre 25, 2007 by Phil BlakewayYa habíamos hablado del lugar y habíamos prometido continuar. Ahora lo hacemos, aunque el santuario galés haya sido asaltado una vez más ayer mismo, esta vez por los recientes Campeones del Mundo.
Hace menos de un mes falleció Ray Gravell. Con el barbudo pelirrojo se va el primero de una serie de inconmensurables jugadores de rugby nacidos en el sur del País de Gales que a algunos nos abdujeron para el mundo oval. Más tarde pudimos aplaudir a la Irlanda de Ollie Campbell y Fergus Slattery o la Escocia de Andy Irvine, Peter Dods o el mismo Gavin Hastings, pero la marca indeleble de los diablos rojos de la generación de oro de los Setenta nos cautivó para siempre.
En las tardes de V Naciones, desde finales de los años Sesenta hasta casi el principio de los Ochenta, la duración de una generación, el tiempo justo para sembrar, para que los niños que les contemplaron admirados intentaran emularles, sabíamos que a las tres de la tarde, por el “UHF” podríamos ver a los Gareth Edwards, Phil Bennett, Ray Gravell, J.J. Williams, J.P.R Williams, Barry John, Gerald Davies, bien surtidos de balones por titanes como Merwyn Davies, Derek Quinnell (efectivamente, el señor padre de los hermanitos Quinnell, Scott y Craig), la más hábil primera línea que hayamos contemplado con Bobby Windsor, Charlie Faulkner y Graham Price o el tercera pateador John Taylor. La historia de éstos deberá esperar, sin embargo, ya que hoy rememoramos a la caballería ligera del País de Gales.
No niego mi predilección por Arms Park, por más que ahora solamente llamen así al estadio del equipo de la capital, los Cardiff Blues (a fe mía que me resisto a añadir adjetivos a los nombres tradicionales), aunque hubiera estadios de más solera como Twickhemham o más encanto, ya en trance de perderse, como Landsdowne Road en Dublín. Pero el que ahora llaman Millenium Stadium reunía siempre condiciones inequívocas de tarde de rugby en invierno: un mínimo de lluvia (generalmente un leve orbayu, calabobos o sirimiri, díganlo como prefieran que esta es una página abierta a todas las Españas, leída hasta por comentaristas de Teledeporte, gracias por la mención, dicho sea de paso), la mejor afición del mundo, que ha elevado los cánticos rituales del buen espectáculo deportivo a la categoría de coro sinfónico y unos hijos de dragón dispuestos a maravillarnos con su juego y fair-play. Para ser justos, los duros mineros del valle de Rhonda aventajaban a los oxonienses hasta en formas y saber estar, justamente donde hay que hacerlo: en el combate. No en vano se conjuran bajo la divisa de las plumas de avestruz del ciego Juan de Bohemia y el lema del Príncipe Negro en la batalla de Crécy: “Ich Dien”.
Un galés nunca se arredra, pero menos en equellos años. En esa década fueron 46 los partidos jugados por País de Gales, 32 los ganados, 11 los perdidos y 3 los empatados. Tres Grand Slams (1.971, 1.976 y 1.978), la Triple Corona en 1971, 1976, 1977, 1978, 1979 y el Torneo en 1971, 1975, 1976, 1978 y 1979, empate con Suráfrica en 1.970 y victorias ante Australia en 1.973 y 1.975. Y naturalmente, de estas hazañas fueron partícipes destacados los tres cuartos que recordamos, entre quienes descollaban sin duda Bennett, JPR y Edwards, pues entre los tres batieron todos los records computables a la fecha (sin comparación posible con nuestra era megaprofesional con su profusión de partidos y mercado de derechos televisivos). JPR (London Welsh y Bridgend eran sus clubes) jugó 44 de aquellos 46 partidos y Edwards y Gerald Davies (ambos del Cardiff) anotaron 17 ensayos cada uno.
No quiero distinguir a ninguno de ellos por encima de los demás, forjados todos en idéntica escuela de carácter y genio, pero en nuestras retinas se repiten una y otra vez los contrapiés del barbarian Bennett en aquella tarde de noviembre de 1.973 frente a los All Blacks de Brian Lochore y el primer ensayo de Edwards (aún retumban las palabras de Cliff Morgan: “…Kirkpatrick to Williams. This is great stuff. Phil Bennett covering chased by Alistair Scown. Brilliant. Oh, that’s brilliant! John Williams, Pullin, John Dawes. Great dummy! David, Tom David, the half-way line. Brilliant by Quinell. This is Gareth Edwards. A dramatic start. What a score!”), así que por ellos empezaremos.
Phil Bennett vino a sustituir en el Olimpo de los medios de apertura a Barry John, a partir de 1.972, cuando éste se retiró después de ganar el Grand Slam de 1.971 y las series de los Lions en Nueva Zelanda. Había debutado, sin embargo, en 1.969 frente a Francia y fue el primer galés al que saliendo al campo como suplente se le otorgó una “cap”. Uno de los mejores tácticos del juego galés, con su visión y contrapie era capaz de convertir en ensayo una defensa desesperada. Capitaneó tanto a País de Gales (la última vez durante el Grand Slam de 1.978) como a los Lions de 1.974. Anotó 166 puntos en su carrera y sufrió transitorio ostracismo entre 1.975 y 1.976, época de desesperación en el Principado, cuando las minas comenzaron a morir, crisis que los laboristas Wilson y Callaghan no supieron afrontar, desempleo por doquier, que sufrió también Bennett y que tuvo que ver con su escaso rendimiento esos dos años.
Edwards fue el compañero de viaje de Bennett durante casi toda su carrera. Juntos no sumaban, sus habilidades se incrementaban exponencialmente: genio, inteligencia, determinación y voluntad a la máxima potencia. Hijo de minero, debutó con 19 años y a los 20 capitaneó por vez primera a Gales. Sus 53 caps fueron excepcionalmente sucesivas, sin interrrupción alguna por lesión o decisión técnica, incluidas sus 10 apariciones para los Lions de 1.971 en Nueva Zelanda y 1.974 en Suráfrica. En 2.003 fue designado el mejor jugador de rugby de todos los tiempos por un comité muy completo elegido por la revista Rugby World y en la cena subsiguiente aseguró que el neocelandés Sid Going le superaba. No lo creo, pero júzguelo quien quiera. El vídeo ya ha aparecido en esta página más de una vez, al completo o en extracto: no será la última. Además en ese partido el medio de melé contrario era precisamente Going.
Hoy es comentarista en idioma galés para la BBC. Dejó el rugby activo incluso en su faceta de técnico cuando fue acusado de profesional al publicar su biografía. Eran otros tiempos.
Ray Gravell, centro eléctrico, placador incansable, ocasionalmente ala, debutó en 1.975 y ganó dos Grand Slams (1.976 y 1.978). Fue Bristish Lion en 1.980, en Suráfrica, en la última gira antes del boicot. Representaba la aproximación menos romántica al rugby, permítanme la licencia, de los jugadores de su generación pues anticipó el papel de los centros modernos, de imponente físico y comprometidos siempre en el más duro contacto. En muchas ocasiones se le oyó decir a los nuevos “haced vuestro primer placaje pronto, aunque sea un retardado”. Estuvo a punto de no formar nunca con Gales, pues la madrugada de su primer compromiso frente a Francia, fue descubierto por JPR Williams mientras hacía su maleta y murmuraba que la presión del rugby internacional no era para él. Siempre vinculado al Llanelli RFC, fue su presidente hasta su fallecimiento, además de miembro del panel de comentaristas de rugby para la BBC en gaélico, actor de cine y televisión esporádicamente y muy querido por toda la comunidad rugbística. Murió hace escasos veinte días, mientras disfrutaba de unos días de vacaciones.
Se va agotando el espacio, así que dejaremos para Arms Park III a JPR, Gerald Davies y JJ Williams. No desesperen.
Phil Blakeway.















Noviembre 25th, 2007 at 5:00
Gracias por estas clases de historia Phil, a ratos se puede uno olvidar del mundo.
Noviembre 26th, 2007 at 6:06
Phil: Tus crónicas históricas, aderezadas con el más ortodoxo lenguaje y más si son sobre los hombres que formaron parte del mejor Gales de todos los tiempos; del Gales que nos inculcó la pasión por el Rugby para siempre, sólo tienen una palabra: ¡ Homéricas !.
Noviembre 26th, 2007 at 6:52
Nos abrumáis.
Noviembre 26th, 2007 at 11:49
Sobresalientes composiciones periodístico-literarias.
Es una de las buenas ofertas de la web (entre muchas otras).
A seguir
Noviembre 26th, 2007 at 12:07
Gracias. Es una delicia leer estos artículos.
Noviembre 26th, 2007 at 15:33
Gracias una vez más, amigo Phil, por estos ratitos de magia rugbiera.
¿Para cuándo una recopilación de estos maravillosos artículos en nuestras librerías?
(¡yo quiero la mía dedicada!)
Noviembre 26th, 2007 at 16:39
Apoyo la moción de FERE. Por experiencia personal, no es nada fácil conseguir libros sobre Rugby. Si los hubiera y tuvieran la calidad que tienen los artículos de este blog… sería el primero en abonarme.
Noviembre 30th, 2007 at 4:35
Me quito el sombrero y hago, una vez más, una reverencia.