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Pumas de ayer.

Abril 23, 2008 by Phil Blakeway

Había prometido acabar la serie galesa, y sé bien que el mejor Evans y Gibbs nos esperan, pero hoy dejaremos descansar a los del puerro y recordaremos al yaguaraté impreso sobre azul y blanco.

pumas

Fue a mediados de los Noventa. Departía amigablemente con unos rubicundos delanteros del Alcester RFC, cerca de Birmingham, durante un esperpéntico tercer tiempo que duraba ya seis o siete horas, cuando iniciamos un crudísimo debate, eses arrastradas y haches sajonas más aspiradas que de costumbre, relativo a quién encarnaba ese arcano que desde inmemoriales tiempos se ha dado en llamar “el pilier moderno”. Defendían los herejes a sendos hijos de la Gran Bretaña, a David Sole, el caledonio y a Jeff Probyn, el de los hombros caidos. Algunas neuronas de la reserva, no obstante los intensos aromas del zumo de malta tostada que ya degustábamos, aun regían con meridiana solvencia, de modo que recordaba ejemplos variados y mejores, como el maorí Steve McDowell o el desafortunado galés Ricky Evans, al que habíamos visto en el Central de Madrid antes de que el segunda francés Olivier Merle “l’homme et demi” le retirara para siempre.

Sin embargo, no pronuncié sus nombres y hablé alto y claro (es un decir) del pionero, del precursor, de quien abrió camino a una generación de jugadores australes cuando emigró a Europa: Serafín Dengra. Pensé que tendría que explicarles detalles de su carrera y ya trataba de buscar en mi casi agotado bagaje semántico anglosajón cuando el más grande profirió: “You havvvv’a point theeere… I remember Véless Sarsfield. Resultó que el sujeto era australiano y recordaba la series de 1987, tras el desgraciado Mundial de ese año de ambos combinados, en que Los Pumas empataron uno y ganaron el otro partido.

Dengra

Con permiso de los mundialistas del 2007, los mejores Pumas de la historia. El mismo Serafín Dengra, vástago remoto de deportistas olímpicos (Amsterdam, años Veinte nada menos) jugaba tanto de talonador como de pilier izquierdo y poseedor de una fuerza explosiva muy notable, pronto destacó: apenas un crío ya fue llamado a los Pumas y tengo para mí que dió lo mejor de sí vistiendo la albiceleste a partir de 1982. Qué generación de jugadores argentinos, los que iban a ganar a los Springboks bajo la vitola de Sudamérica XV ese año, los que empatarían con los All Blacks en 1985 (…ah, si el “Flaco” Ure hubiera posado a la salida de aquella melé) pero también los que nos defraudaron en 1987, maldito partido con los isleños malabaristas… Aunque el debut oficial de Dengra no tuvo lugar sino en el Parque de los Príncipes parisino ese año, la primera vez que formó con sus compañeros fue en el Veldt surafricano. Con 21 años debió enfrentarse a los colosales primeras Boers en el Free Stadium de Bloemfonteim. Estas fueron las alineaciones:

Springboks: Johan Heunis, Ray Mordt, Danie Gerber, Willie du Plessis, Carel Johann du Plessis; Naas Botha, Divan Serfontein; Wynand Claassen (capitán), Rob Louw, Burger Geldenhuys, Louis Moolmann, Theuns Stofberg, Hempies du Toit, Willie Kahts, Ockie Oosthuizen.

Sudamérica XV: Eduardo Sanguinetti , Guillermo Varone, Marcello Loffreda, Rafael Madero, Alejandro Puccio; Hugo Porta, Javier Suarez-Gache; Negri, Ernesto Ure, Jorge Allen, Carlos Bottarini, Eliseo Branca, Serafín Dengra, Andrés Courreges, Pablo Devoto.

21 puntos del infalible Porta (un ensayo, una transformación, un golpe de castigo y un drop) llevaron a los americanos a la victoria que, sin embargo, se fraguó minutos después de que Serafín fuera noqueado por Ockie Oostuizen, en la primera melé del duelo. Fueron Andrés “Perica” Courreges y Eliseo “Chapa” Branca quienes le levantaron del suelo y exigieron, recobrado el sentido, que le devolviera el golpe, por más que el tipo le sacaba doce centímetros y treinta kilos. Así lo hizo: “OK, one to one, now let’s play”. Sin ceder a la intimidación local, poco a poco los delanteros argentinos se impusieron a los enormes Springboks y permitieron a Porta entrar en el Olimpo. Y aunque si buscan por ahí no encontrarán referencia a la victoria de los Pumas, porque no fue partido oficial, recuerden aquel día.

Porta

El grupo se consolidó, y como las relaciones rugbísticas con las Islas quedaron cercenadas por cuestiones políticas de mal recuerdo fueron los Springboks los que en 1984 de nuevo recibieron visita de los americanos (en aquella ocasión en que dos españoles viajaron con ellos, Pardo el valenciano y Santos el madrileño), esta vez con derrotas en Newlands, 22-13 y en Loftus Versfeld por 32 a 15, pero sin desmerecer en absoluto, ya que fue en 1985 cuando los visitantes All Blacks empataron en Buenos Aires a 21 tantos, después de vibrante partido que pudieron ganar los Pumas. Aunque habían perdido una semana antes por 20-33, se volvían a medir con renovadas fuerzas en el mismo lugar el día 2 de noviembre de 1985, con la siguiente formación:

All Blacks: Kyran Crowley, John Kirwan, V. Simpson, W. Taylor, Craig Green, R. Smith, Steve Loveridge, Murray Mexted, Jock Hobbs, Mark Shaw, Gary Whetton, Andy Haden, Steve McDowell, Hika Reid y B. McGrattan.

Pumas: Como zaguero Bernardo Miguens, los hermanos Juan y Pablo Lanza en ambas alas, en el centro de los tres-cuartos Fabián Turnes y Diego Cuesta Silva; los medios Porta y Holmgren y en la delantera , en la tercera línea Ernesto “Flaco” Ure, Allen y Petersen; en la segunda Eliseo “Chapa” Branca y Gustavo Milano, y en la trinchera del frente Diego Cash, Cubelli y Morel.

Más de treinta mil espectadores vibraron con unos Pumas que hicieron historia. Por eso fue tan decepcionante el resultado del grupo dirigido por Silva y Guastella en Nueva Zelanda dos años después. Claro que, bajo la dirección en el Otoño de ese año de un fenómeno como O’Reilly y del “Ruso” Sanz, los Pumas recuperaron a veteranos como Loffreda, Iachetti o Courreges y plantaron cara a los Wallabies de Nick Farr-Jones y Michael Linagh.

Los partidos previstos por los Wallabies en la Argentina eran una buena ocasión para resarcir a los veteranos y probar a los noveles, pero sólo les esperaba otra decepción. Empezaron mal, para ellos, con el campeón bonaerense, el San Isidro Club, y allí paladearon lo que les esperaba: el SIC los castigó con su reconocida melé y logró empatar a 18. El primer test no fue bueno, juego deslavazado y mucho agrupamiento: lo necesario para que los visitantes supieran a que atenerse. El empate a 19 final dejó la sorpresa pintada en el rostro de delanteros australianos como Thomas Lawton, Steve Cutler , Simon Poidevin o Steve Tuynman que habían previsto deshacerse de sus oponentes con dinamismo y evitando el juego cerrado.

Sólo era el prolegómeno de lo que vendría, pues en el segundo test, un soleado 7 de noviembre de 1987, sometidos al feroz desgaste de los cinco de adelante locales y a la presión de un ubicuo Pablo Garretón, ni Farr-Jones ni Linagh encontraron balones de calidad para moverlos a Williams y Campese. Los errores de los visitantes fueron debidamente cobrados por Hugo Porta y cuando ya los Pumas ganaban por 21 a 19, una recuperación de balón del tercera tucumano le franqueó el oval al apertura que lo jugó con Cristián Mendy, de Los Tilos RC, quien posó y dejó fácil la conversión para el capitán albiceleste. Ya saben cómo se celebran estas cosas en aquellas latitudes, recuperada ilusión de los hinchas: aún había rugby del bueno en la Argentina.

Porta Barbarian Surafricano

El Gran Hugo habría de seguir en activo hasta la gira por Gran Bretaña de 1.990, de infausto recuerdo. El arquitecto que debutara en 1971 ante Chile (20-3 para los Pumas), se retiró dejando una impronta difícilmente igualable, aunque la derrota por 49-3 en Murrayfield estuviera de más en su carrera, en una gira a la que concurrió para que los jóvenes como Lisandro Arbizu aprendieran. Lo cierto es que la retirada de Porta marca el jalón del declive puma hasta que se asumiera la necesidad de contar en el seleccionado con los emigrantes profesionales, el camino que abriera Dengra cuando siguiendo la estela de “Topo” Rodríguez (que por lo mismo acabó “aussie”), y que a su regreso de Queensland recibió la primera suspensión de la UAR por seis meses. La definitiva llegaría en el 1990 cuando marchó a Francia, para acabar recalando en Italia. (Caso semejante al de Domínguez a quien vimos en 1992 en Madrid como argentino y pronto habría de vestir la camiseta italiana.)

Pero no Porta, el muñidor del brillante batallón que glosamos. Quienes no le vieron jugar tienden a pensar que era un genio con su bota e ignoran que su potencia con el balón en ataque en siete u ocho metros era inigualable, que su visión del juego superaba a la de Naas Botha o Stuart Barnes. Que ya en 1976 asombró y asustó a Bennett y compañía cuando dejó sin aliento a Arms Park. Al final los galeses ganaron 19-18, merced a un golpe pasado en el último minuto por el patilludo tercera línea Taylor. Pero pueden imaginar la cara de pasmo de los célticos ante el desparpajo del joven apertura americano. En 1977 fueron los franceses de Bastiat y Rives los que, campeones del V Naciones, no pudieron doblegar a la Argentina en el Parque de los Príncipes (19-19), lo mismo que en 1978 ante los ingleses en Twickenham (13-13, con cinco puntos de Porta), para dar el salto definitivo en 1979 ante Australia, con una victoria por 24-13 en Buenos Aires, con dieciséis puntos más de Hugo.

Sus prestaciones habían ya descollado a tal nivel que en 1980 fue invitado a jugar con South African Barbarians frente a los Bristish Lions. Ya hemos dicho lo que hicieron los Pumas de 1982 en Suráfrica, pero pocos por Europa recuerdan que en 1983, devolviendo visita a los Wallabies, se llevaron una victoria a domicilio, en Brisbane, por 9-18, con dos ensayos de delantera que dejaron en entredicho las técnicas de melé anglosajonas, impotentes ante la “bajadita”. En 1985, además del empate con All Blacks, Porta y los suyos lograron ganar por primera vez a Francia en un test-match al que ya se reconocía plena categoría, por 24-16. Por eso lo de 1987 dolió tanto.

A la postre y con la concurrencia de veteranos como Baetti, Angelillo, Iachetti, Turnes y demás aun se lograron buenos resultados ante la Francia capitaneada por Dintrans en 1988, pero esa generación sin los exiliados, ya iba cuesta abajo. La gira al Reino Unido de 1990, con derrota por la mínima ante Irlanda, pero sin paliativos (51-0, el partido en el que Federico Méndez noqueó al inspector Paul Ackford) ante los de la Rosa, y por 49-3 con Escocia, el último partido de Porta a salvo su aparición en el World XV en 1997, marcó el fin de una época y la travesía del desierto hasta que la tierra prometida se vislumbró en el pasado Mundial de 2007.

Sin embargo, toda nuestra admiración a los precursores.

Ph.B.

6 Respuestas a “Pumas de ayer.”

  1. cuenca Says:

    Phil, de nuevo un placer. Relato sintético de épocas gloriosas, que descubrirá a muchos que los Pumas no han sido sólo Pichot y sus muchachos. Todavía recuerdo, entre la bruma de la memoria infantil tan lejana, ese fenómeno del que decían que tenía un pie superior al de cualquier figura del fútbol y un cerebro que llevó a los sudamericanos a la cumbre de su historia rugbística.

  2. Nicolás Says:

    Phil, excelente tu articulo sobre los “pumas de ayer” y me gustaria algun día leer un articulo tuyo sobre la seleccion argentina de rugby del 65, o la primera generacion de rugbiers argentinos que fue de gira a sudafrica y se gano el apodo de “pumas” por parte de la prensa de ese pais.
    un abrazo a todos

  3. negrooo Says:

    phil hoy descubri esta pagina, me quede atonito, me hubieraa encantado poder a ver visto esoos partidos peroo no soi mas que un joven jajaja

  4. El TURCO Says:

    Muy bueno,cheee! Todavía, me acuerdo de los resultados de aquel tercer tiempo y que gracias a ellos, me traen a la memoria el recuerdo de TININ surfeando en una máquina del parador de carretera visitado obligatoriamente, para perfumar el autobus. Imaginaros poqué?

    CHAU, PHIL

  5. Phil Blakeway Says:

    Ah, Turquito, no suponías que defendiáramos a los de tu tierra con tanto ahínco en la Pérfida Albión…y sí yo también me acuerdo de Tinín surfeando, y de Pernas dándole el viaje a cierto tercera del equipo, o allanando la habitanción de nuestro calvo talonador a altas horas de la madrugada… o de todos los “gordos” tocados con montera en Stratford…cosas del rugby.

  6. Futbolista Says:

    Bueno, mi apodo lo dice todo. No vi a Barry John, ni a Watkins, ni a Mark Ella y mi conocimiento de Bennett es de videos históricos de la BBC. Sí tuve la suerte de ver a Botha, a Lynagh, a Jonathan Davies, a Rob Andrews, a Grant Fox…, y Porta era el mejor de todos. Gracias por esta estupenda reseña, Phil.

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