Leyendas
Arms Park y V
por Phil Blakeway • 12 Junio 2008 | 05:19David Campese tiene una pesadilla recurrente. Corre y corre hacia la línea de marca, esperando para recibir el pase decisivo pues ya son dos contra uno, pero se le cae el balón. Defiende una patada profunda del apertura contrario, pero cargan la suya. Se dispone a placar a su oponente, pero en un contrapie fulgurante, quiebra su cintura. Despierta sobresaltado cada noche, mientras se diluye en la penumbra de una vigilia forzada el rostro de Ieuan Evans, el galés que el 15 de julio de 1989 ganó el partido decisivo de la serie de los Lions en el Sidney Football Stadium.
Jamás olvidará la frivolidad: había recogido el oval en su zona de marca y en lugar de despejar ensayó una improbable cruz que acabó con el merodeador Evans posando el balón y ganando la serie, empatada tras la batalla de Brisbane la semana previa. Yo lo ví. En el Parador Nacional de Mérida, atestado de adictos al Presupuesto de la época de apogeo del partido del Gobierno de turno (reaparecía José Carreras en estreno de Querubini en el Teatro Romano, tras vencer a la leucemia) mientras la luego denostada Miró insistía en que tampoco era tan malo escuchar a Trecet (”si bajan el volumen, por favor”) mientras se trajinaban unas copichuelas en aquel salón.
El caso es que Evans, que había debutado en 1987 en el Parque de los Príncipes, ya se había convertido en el mejor tres cuartos del Principado, con permiso de Jonathan Davies, como sabíamos los que le vimos en ocasión ante Escocia que para sí querría Shane Williams. Veánla de nuevo.
Vistió 72 veces el escudo de las plumas de avestruz, marcó 33 ensayos, un record para la época. Por sus méritos le fue concedida una de esas distinciones con las que los educados en Eton y Oxbridge hacen creer a los demás habitantes de su Isla que todos disfrutan de un glorioso pasado común y que el más brillante provenir les espera: en 1996 fue nombrado
Nuestro ala vivió su infancia en una localidad de nombre imposible para nuestra fonética latina, Cwmffrwd en el Condado de Carmarthenshire, donde jugaba regularmente a ese deporte en el que solamente usan las extremidades inferiores, pero, afortunadamente, se trasladaba a Llangunnor para la práctica del rugby. A los 17 años consiguó hacerse notar por los ojeadores de Llanelli, así que fue en Stradey Park donde se acabó de formar como jugador. Compaginaba su actividad deportiva con sus estudios de Geografía en Salford (que irremediablemente le llevaron al desempleo y al semiprofesionalismo vergonzante de los años ochenta), pero resistió los cantos de sirena de Leeds y Wigan y no hizo el camino de ida y vuelta de los Gibbs o Quinnell.
Otras 7 caps con los Lions y tres Copas del Mundo son suficiente colofón para el eslabón entre Gerald Davies y Shane Williams. Tanta gloria le permitió no recibir demasiadas críticas cuando cruzó el Severn hacia el Este para jugar en Bath entre 1997 y 1998. Tras ganar la Heineken Cup de ese año anunció su retirada y, cómo no, se dedica hoy a las retransmisiones (lo habrán visto con frecuencia en Sky Sports) y a dirigir su propio negocio de relaciones públicas.
Muchos recordamos su velocidad y contrapie, no ya de las retransmisiones televisivas, sino de aquel partido de 1994, clasificación para la Copa del Mundo de Suráfrica, en el Central de Madrid, en el que España jugó durante 10 minutos sin Alberto Malo, que por indicación del árbitro debió cambiar sus antirreglamentarios tacos. El resultado fue lo de menos, pues el mismo Evans declaró: “ ‘twas a real rugby match”, ya que los galeses venían de vapulear a nuestros vecinos portugueses, en el periplo penitencial consecuencia en aquella derrota ante Samoa, en Arms Park, un infausto día de noviembre de 1991. La subsiguiente victoria frente a los Pumas no sirvió para nada, pues los Wallabies habían de ganar su último partido de la 1ª fase de aquel Mundial por 3-38.
Scott Gibbs sí cruzó el Rubicón. Jugador del Neath, los All Blacks galeses, había debutado en 1991 y sufrió también aquellos años de postración del Dragón. Aunque Gales venció a Escocia e Irlanda por estrecho margen en 1992, salvando esa temporada, en 1993 perdió todos salvo el de Inglaterra en Arms Park, con famoso ensayo de su compañero Evans, tras patada inverosímil del flanker Emyr Lewis.
Sin embargo, cinco victorias sobre un total entonces de veinte caps y una jugosa oferta económica de St. Helens le decidieron ese mismo año a emigrar al Norte, donde tuvo una brillante carrera hasta 1996, cuando regresó a nuestro código recalando en Swansea, los All Whites de los valles del Sur, merced a un sustancioso cheque de transferencia y precisamente antes de que el flujo de billetes fuera aprobado por la International Board. Lo cierto es que el tratamiento al que se había sometido en aquellas latitudes nos devolvió un Gibbs considerablemente más compacto, “el pilier más rápido del mundo” fue llamado, con lo que su habitual afición por embestir contra las defensas de toda laya se convirtió en una actividad altamente peligrosa para los implicados, al tiempo que su placaje se tornó verdaderamente feroz. Vean una muestra esta vez frente al gigantón Du Randt.
Precisamente en la serie de los Lions contra los Springboks de 1997 que les mostramos se convirtió en el jugador más destacado de la victoriosa gira. Claro que todo sabe mejor frente a los ingleses, por eso el ensayo frente a Inglaterra de 1999 del que ya les hablé en el capítulo anterior es uno de los mejores. Rememórenlo, es el último de aquella crónica. Letal si además el que transformaba era Neil Jenkins, hoy entrenador de pateadores de los Dragones.
Nuevamente acompañó a los suyos a la Copa del Mundo de Gales de 1999, donde a pesar de los Quinnell, Howley y demás sólo alcanzaría los cuartos de final. En 2001, tras su 53ª cap frente a Italia anunció su retirada, aunque aun fue llamado como suplente para la gira de los Lions de 2001, pero no jugó ninguno de los test-matches.
No les prometo nada, pero 2005 y 2008 bien merecerán una coda a la serie que hoy finaliza, así que dejemos reposar esas temporadas y esperemos a Arms Park “el montaje definitivo”.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.
Ver más artículos de Phil Blakeway


Mazao
Una vez más una gozada leerte Phil.
Además después de tantas noticias y tanta discusión viene bien esto, para que todos pensemos que nos gusta lo mismo, que todos queremos el bien del RUGBY, y nos tenemos que dar cuenta de que el RUGBY nos tiene que unir y no separar. Ultimamente no me gustan nada los comentarios en distintos foros, con acusaciones, piques inutiles,… Si algo nos ha caracterizado siempre a los amantes de este juego, debería ser EL RESPETO, LA AMISTAD, EL JUEGO EN EQUIPO, EL SUMAR, LA EDUCACIÓN, NO FOROFISMOS, ESFUERZO, … Pero ultimamente no lo veo por ningún lado.
Fiji!!!
Q excelente post Phil! saludos FIji
Fiji!!!
jajja esos samoanos eran all blacks disfrazados de samoanos, por lo menos 6 de ellos abandonaron el trial para jugar con su pais… cosas de otros tiempos.
el 15 Mike Umaga era un absoluto asesino a sueldo… tackles altos por toda la cancha, hermano mayor de Tana Umaga.
David-maldini
Joe Phil, que maravillas de relatos rugbisticos nos regalas. En serio, muchas gracias por todo.
CHARLIE WOLF
Una vez más, ¡Homérico, Phil!. Nos veo dentro de muchos, muchos, años – o tal vez no tantos – tras una buena cerveza acompañando las contundentes viandas, rememorando éstas y otras crónicas que nos regalas en Zona Rugby a la voz de: “Qué tiempos Archi, qué tiempos…” La historia que tienes a bien compartir con nosotros, bien escrita y bien contada amén de emocionar a todos los que amamos este bendito deporte, eleva el nivel de lo que últimamente estamos perdiendo: la educación y el buen gusto. ¡Gracias Phil! y ¡VIVA EL RUGBY!
Pato
Fantástico, como siempre.
Muchas gracias.