Internacional, Leyendas

Supervillano: Olivier Merle

por Phil Blakeway • 10 Noviembre 2008 | 07:25

olivier merle Curiosa historia la de Olivier Merle, un supervillano de la categoría de un Richard Loe, por ponerles en antecedentes, y al que ya habíamos citado en varias ocasiones. Sí, la de un sujeto de proporciones descomunales, 1.98 mts por 130 kg, que jugó su rugby entre ambas eras, la amateur (aunque siendo francés ya entenderán que con todas las salvedades al uso) y la profesional.

Del año 1965, y nacido en Chamalières, cerca de Clermont-Ferrand, llegó al rugby con 25 años, tarde por tanto para un internacional francés. Lo cierto es que el enorme “crío” que ya era entoces había inicado una carrera como lanzador de peso.

Pero, ¡ah! dicen que el atletismo no es muy popular cerca del Macizo Central francés, de modo que amigos y familia le insistían: “juega al rugby” (dicho sea de paso, ¿a alguién le ha sucedido eso por estos lares?). El chaval no se decidía de modo que optó por dejar la decisión en manos del azar. Convocó a sus allegados, tomó unos dados y prometió pasarse al rugby si conseguía un doble seis. Ya saben Uds. el resultado. Por eso entre sus apelativos (l’homme et demi, le massif central, merlouche) cuenta con el de “the dice man” cortesía de sus archirrivales británicos.

Grenoble, Montferrand, Narbona y Aurillac han sido sus clubes, y por descontado, el XV de Francia. Un total de 45 veces escuchó la Marsellesa con la camiseta del gallo y logró 30 puntos, lo que no está nada mal para un segunda línea que jugó toda su carrera junto a compañeros tan zascandiles con Olivier Roumat, Abdel Benazzi y finalmente Olivier Brouzet.

Debutó en 1993 frente a los recién admitidos en el concierto rugbístico internacional Springboks, arrastrado al equipo de Francia bajo el patrocinio de Jacques Fouroux, el antiguo seleccionador y medio de melé de los galos, que aun mantenía su ascendiente en la FFR a pesar de sus veleidades “treceístas”. Merced a su imponente tamaño y agresivo juego se hizo dueño del nº 4 azul. En la caldera del equipo un seguro, inamovible e inconmovible. En el lateral, con y sin ascensor, un lujo: su envergadura y anticipación le hacían con el control inexorable de la zona próxima al lanzador. En el juego abierto las carencias lógicas de un tipo de su peso, pero ¡ay! en los agrupamientos un seguro para la posesión francesa. Y si ha de imponerse la ley gala más allá de la norma Merle se ocupa. De ahí su fama y su talón de Aquiles. Cuántos puntos se ha cobrado el pateador contrario por la indisciplina de Olivier. Siempre se justificó declarando que era imposible no acabar viéndole (je suis le plus grand…) pero eso no le escarmentaba. Para no ensañarnos con nuestro villano de turno sólo le calificaremos de inocentón: golpea cuando todos lo ven o talona sobre el jugador en el agrupamiento cuando el referee está por su lado. Coleccionador de sanciones, y a pesar de ello, Berbizier, su seleccionador, le llamaba una y otra vez.

En 1995, en Paris, frente a País de Gales, interviene en una gresca entre delanteros de ambos equipos. Por los locales en mismo Merle, Cabannes, Roumat, Califano y Jean-Michel González, por el galés Ricky Evans, Garin Jenkins, Derwin Jones (el segunda más alto que haya jugado jamás rugby internacional junto con Martin Bayfield de Inglaterra, ambos de 2.10 mts) o Hemi Taylor, el maorí del Dragón. Merle propina un cabezazo a Evans quien, conmocionado, cae al suelo entre la montonera de jugadores que aún permanecen allí. Resultado: se rompe una tibia por dos sitios. Acaba su carrera internacional. La FFR suspendió a Merle con un partido, en una actitud absolutamente laxa, circunscrita en la paranoia de la presunta conspiración anglosajona que se vivía entre nuestros vecinos del norte desde aquel fatídico partido de cuartos de final de la Copa del Mundo de 1991. No sé si fue más escandalosa la agresión o la decisión de la FFR, que aún amenazó a Geoff Cooke, manager entonces de los ingleses, por calificar a Merle de “hitman” con demanda judicial. El asunto de Evans acabó en los tribunales ordinarios, ya lo he contado en otro sitio.

Pero mientras Evans queda arrumbado del rugby para siempre, Merlouche regresa en el partido frente a Irlanda que ganara en Dublín los franceses por 7 a 25, en un encuentro que bien pudieron haber ganado los hibernios, que en aquella época flojeaban especialmente de moral y ambición. ¡Si hicieron debutar a un mediocre segunda línea ya muy veterano, David Tweed, sólo por ser igual de grande que Merle!

En 1995 fue de la partida mundialista de Francia y jugó todos los partidos hasta la injusta derrota (19-15) ante los que habían de ser campeones, bajo un verdadero diluvio universal en Durban. Ese mismo año ganaría con su equipo la Copa Latina, merced a victorias consecutivas sobre Italia en Buenos Aires (34-22), Rumanía en Tucumán (52-8) y Argentina en Buenos Aires (47-12). Francia aun derrotaría ese año a los All Blacks en Toulouse por 22-15 con juego bien destacado de Merle, que naturalmente tuvo sus más y sus menos con Ian Jones. En 1996 jugó el V Naciones igual que en 1997 cuando obtendría el Gran Slam, el punto más destacado de su carrera. A partir de ahí la excepcional forma física de Benazzi y Brouzet le relegaron después de jugar aun todos los test de ese mismo año. Aguantó hasta 2002 en que diversas lesiones de rodilla le apartaron definitivamente de la competición, a salvo ese maravilloso invento de los partidos para veteranos.

Antes de retirarse ya había constituido una empresa “L’homme et demi, SL” y hoy es un convincente vendedor de cuchillos (incluso denomina Merlouche a uno de sus productos).

Veánle, jovial, opinando de ésto y aquéllo.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.

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27 comentarios

  • David Suárez

    Creo, Phil, que se desliza un error en los años de comienzo, de paso del atletismo al rugby. En la entrevista, él mismo dice haber comenzado a los 25 años, no a los 14 que apuntas, que por otra parte, más que tarde es la edad justa para comenzar, cuando el cuerpo empieza a dejar claro las líneas de su estructura de adulto. El dice que llega a los 25 desde el atletismo de élite, así que ya se le supone una cierta edad.
    Saludos.

  • Tienes razón David. Gracias por avisar del “gazapo”. De la entrevista resulta obvio y que lo haya calificado de “crío” con ese matiz irónico que en el texto escrito a veces se escapa para quien no es un consumado escritor, hace parecer que coincide con la edad transcrita erróneamente. No somos los delanteros especialmente finos de manos y tanto el “1″ como el “4″ están junto al “2″ y el “5″ en el teclado. Por eso hablaba de que llegó tarde al rugby. A los 14 está bastante bien.

    Lo corrijo.

    Saludos.

  • La verdad es que la delantera francesa de principios de los 90 parecía sacado de la carcel: Merle, Tordo, Moscato, Simon… Y el equipo que dominaba era Bègles, el máximo exponente del rugby presidiario, aunque no se por qué, pero siempre he tenido simpatía por estos señores…

  • Moscató, Gimbert y Simon, la primera al completo a las órdenes del hoy ministro de deportes de Sarkozy… cierto talonador rumano tiene muy mal recuerdo de la primera vez que jugaron juntos con le XV de Francia. Tordo, tercera-talonador y la cicatriz que lucía en la cara, cortesía bokke… Cécillon, hoy cumpliendo condena; Lascubé, que tiene un bonito record de sanciones en la liga francesa y que junto con Moscató dejó a los franceses con 13 jugadores ante los ingleses en aquel partido en el parque de los Príncipes… Vaya tropa.

  • Alvaro - Italia

    yo creo que la edad justa para empezar a jugar a rugby son los 7 agnos.
    A esa edad es facil vencer los problemas emotivos (miedo) y hay tiempo suficiente para adquirir los fundamentales

  • No sé cuál es la edad perfecta para empezar, pero desde luego sí creo que los 25 años es muuuuy tarde para hacerlo. Yo empecé con 17 y había gente que venía de atrás que me sacaba años luz en técnica y táctica.

  • Cuanto antes mejor, eso está claro. Ya sabeis que hay categorías para todas las edades: jabatos, prebenjamines, benjamines etc… Además cuanto antes mejor se asimila eso de los valores del rugby que a algunos les parece prescindible. A lo mejor por eso el villano Merle no lo tenía claro (aunque es conocido que los delanteros franceses conciben todo a su manera). 17 también es tarde, pero hay internacionales que tuvieron su primer contacto no televisivo con el rugby en la universidad. Cuanta más edad menos asimilación, pero ahí entra en juego el talento natural que también cuenta.

  • Moscató, Gimbert y Simon… Les vi entrenar en la máquina en Bègles y luego nos dieron una sesión solo para delanteros. De verdad eran MUY simpáticos. A parte de unos macarras.

  • David Suárez

    En otra ocasión ya debatimos esto de la edad de comienzo. Mi opinión, basándome en autores de la antigua URSS (no he seguido el tema más allá), es que los deportes del tipo del nuestro requieren de una cierta madured física y psíquica. Ello nos lleva a una edad bastante próxima a los 14 años. Por debajo de ella, los deportes que se deberían practicar son otros (natación, gimnasia, atletismo básico, etc.), junto con los juegos típicos de la infancia. Todo ello, eso sí, pensando en el desarrollo del niño, no en el bien del rugby. Si anteponemos el bien del rugby al del niño, cuanto primero mejor, mejor cuando van a gatas, que no pueden huir de nuestras fijaciones y obsesiones mentales. Ya haran ellos lo que les de la gana cuando lleguen a los 15 años.
    Saludos.

  • David Suárez

    Perdón. Madurezzzzzzzz.

  • Tu planteamiento es perfectamente sensato, David, pero considera que el rugby que practican los pequeñajos ya está condicionado por reglas tendentes a proteger su integridad física.

  • Contemporáneo y compañero en el seleccionado francés del mundial 1995, es Philipe Benetton, tercera del Su Agen, 59 veces internacional y seleccionador posteriormente del equipo amateur francés. Ahora mismo, ha sido contratado como Consultor Técnico del Club Tasman Boadilla. Ya ha estado en Madrid en dos ocasiones durante esta temporada y su labor para el rugby de este club ha de ser muy importante. Creo que es un orgullo poder contar con una figura así como técnico consultor no sólo para el desarrollo del equipo Tasman sino del rugby a todos los niveles.

  • Pues aprovechadlo. Y marcaros un punto y decidle que sabeis que debutó en el Parque de los Príncipes en el verano de 1989 nada más y nada menos que en uno de los pocos partidos disputados en Europa por los Bristish Lions, en el centenario de la Revolución Francesa…

  • No puedo evitar evitar responderte David, en cualquier pais de rugby desarrollado y no precisamente la ex URSS, los chicos empiezan con el rugby a los 6 años, en un juego adaptado a sus capacidades, sin scrum o line out, se juega todo como free kick, en un cuadrado de 15 x 15 mts, 7 chicos por equipo,con pelota nº4….

    A esa edad los golpes no duelen tanto ni las velocidades son altas, y esto hace q los chicos superen el estres al contacto, avanzen con la pelota, tomen al rival, etc, etc cosas basicas, nadie DEBERIA pretender q un chico de 6 años tacklee como Contepomi, empuje como Roncero, o penetre como Leguizamon, a esa edad debe ser un juego amistoso, para inculcar los valores del rugby, q no los repito todos los conocemos-

    Saludos Fiji-

    PD: pone a un chico de 14 a jugar con chicos q desde los 7 años juegan rugby y notaras rapido las diferencias.

  • David Suárez

    Como decía, el tema ya había sido debatido. Creo que las posiciones quedaron claras entonces y ahora las repetimos simplemente, por lo que lo dejo ahí, salvo que alguien quiera alguna aclaración (una para Fiji, el estudio que cité en su momento, con autoría de los técnicos deportivos de la extinta URSS, no se refería al rugby sino a cualquier deporte de características similares, incluidos los lanzamientos atléticos, aunque incluía al rugby en los citados).
    Pero algo que si me llama la atención es que se hable repetidamente de los valores intrínsecos al rugby sin citarlos nunca, amparándose en lo de “… todos los conocemos.” Pues no, yo no los conozco. He citado varios “valores” atribuibles al deporte en general, tambien otros atribuibles a deportes similares al rugby, pero no conozco los valores específicos del rugby. Puedo imaginar la conjunción de valores que amalgama el rugby, aquellos puntos positivos que inciden en la educación de nuestros chavales, pero no veo nada que sea específico y único en el rugby. ¿Alguien me lo podría citar? ¿Un solo valor que sea específico y único del rugby?
    Por cierto, que junto a sus puntos positivos, tambien he citado a veces sus puntos negativos, como el hecho de subyugar la iniciativa individual a la colectiva, que no siempre es un valor, o el potenciar el sentimiento de la irresponsabilidad del grupo, la masa actuante abasallando los derechos de los demás. En fin, son cosas para pensar con cierto detenimiento, quizas el Senado del rugby que en alguna ocasión se comentó podría tambien ocuparse de la filosofía del jugador y del juego.
    Saludos.

  • David Suárez

    Otro perdón. “Avasallando”. Es que no doy una ¿Porqué no corregiré antes lo que escribo?.

  • David, sin querer discutir sobre el fondo de tu argumento, lo del informe de la antigua URSS habría que mirarlo con detalle. No sé si los técnicos buscarían el bien de los niños o la gloria de la madre patria, o si sus criterios eran los mismos que entendemos ahora como apropiados. Probablemente no sea análogo, pero mira los técnicos chinos de gimnasia o atletismo, y echa un ojo a los antiguos (y no tan antiguos) entrenadores rusos. Reconozco que no entiendo nada de la metodología deportiva soviética, que estoy basado en un estereotipo y que digo esto más como un chascarrillo que otra cosa, pero me da a mí que no ando muy desencaminado.
    En cuanto a los valores propios del rugby, mi experiencia personal: Además de rugby, he practicado a diferentes niveles competitivos futbol, balonmano, judo, esquí y tenis. Ningún deporte me ha ofrecido nunca el sentimiento de sacrificio por el grupo, de esfuerzo por el que tienes al lado, de dar y exigir un paso más; tampoco ningún otro me ha dejado la sensación de respaldo y de defensa que te dan tus catorce compañeros de equipo. Desde luego, como deporte colectivo, con mayúsculas, no hay otro como el rugby. Ah, y con hueco a la iniciativa individual que reclamas, o si no que se lo digan a Feijoo en su ensayo del sábado pasado, o a Williams en el pasado 6 naciones.
    Por no hablar de la relación con el rival, de tomarte una caña con ese que te ha partido una ceja. En algunos deportes eso ocurre a veces, en el rugby es una parte más del juego. Y no lo es por el ánimo festivo, sino por el respeto que se tiene a quien ha jugado contigo, que se demuestra también después de cada ensayo, en el pasillo que se hace al perdedor al término del encuento, en mirar a los ojos al enemigo cuando baila la HAKA.
    No sigo, que viene el jefe y es futbolero. Un abrazo.

  • David Suárez

    Veras, Gonzalo, el ejemplo de los técnicos soviéticos lo saqué por su solvencia. Precisamente es reconocida la necesidad de inicio precoz de las dos disciplinas que citas, gimnasia y atletismo básico (las dos estaban en la mínima lista que yo aportaba de actividades precoces), lo que parece ser que no interesa admitir es que, si esas actividades son excepcionalmente precoces (yo incluía la natación básica), se está diciendo que las otras no lo deben ser. Estamos ante la colisión de los intereses de sector (de los deportes concretos y de los clubes concretos) con los derechos de formación del niño, que debería estar a resguardo de aquellos intereses sectoriales, por no hablar del egoísmo de los padres.
    En cuanto a lo de los valores, ¿alguien sintió realmente lo que se depende de los compañeros amarrado a una cordada?, en una batida de jabalí, el sentido de compañerismo y pertenencia/dependencia del grupo es similar, ¿y en una piragua de K2 o K4?, supongo que en remo o en una trainera las cosas son igual, se gana o se pierde gracias al colectivo.
    Es cierto que algunos puestos concretos estimulan la iniciativa personal en el rugby, como los medios o el zaguero, pero toda la “educación” de los jugadores de la delantera es tendente a generar “masa”, servidores acríticos del m. m. Por ejemplo, hace poco el m. m. de turno, me incitaba a entrar en el ruck, cuando yo estaba viendo con claridad que había un hueco en la línea que debía cubrir (ya había varios compañeros en el ruck), no le hice caso, generándome un cierto sentimiento de culpa y cierto cabreo en el m. m. (pero el posible hueco de entrada quedó convenientemente tapado). Todo ello en un partido de veteranos, donde las “órdenes” se hacen dificiles, puesto que ya tenemos colmillos retorcidos. No digo yo que la indisciplina sea un bien a garantizar, pero la obediencia ciega tampoco resulta tan útil hoy día, en nuestra sociedad de alta tecnología. Y, por si alguien creía lo contrario, todo valor transmitido por una institución, lo es por su utilidad a la sociedad a la que sirve, no como un valor en si mismo.
    Saludos.

  • David Suárez

    He dedicado unos minutos, los que median entre el anterior mensaje y este, a curiosear por las webs buscando artículos sobre el tema de la iniciación temprana al rugby. Poco hay y lo que hay es bastante cuidadoso con las formas. Todos advierten de los riesgos, pero pocos ponen límites. Por ejemplo, el límite más utilizado son los siete años, por debajo de los cuales es desaconsejable el inicio deportivo (cat. prebenjamín 7 y 8 años). A partir de ahí, se hacen recomendaciones que, aparentemente nadie escucha. Por ejemplo, una que me parece muy sensata, que no haya resultados. Casi todas las concentraciones hacen públicos resultados de los partidos, más para satisfacción de los padres y clubes ganadores que por tener en cuenta la progresión del juego de los chavales (estos suelen jugar mezclados, por lo que es dificil seguir dicha progresión).
    Así que, como me pasó otras veces, cuando busco trabajos concretos sobre este tema, junto a la carencia de investigaciones en el mundo deportivo (¿a qué se dedican los licenciados y doctores en CC. del deporte?), reafirmo mi repulsa por el inicio temprano.
    Como resumen, desde los siete hasta los 12 ó 13 años podría admitirse una iniciación lúdica al rugby, siempre que transcurriera bajo el control de personal docente y/o en las escuelas, aunque fuera como actividad extraescolar. Y, personalmente, excluiría los placajes de dicha iniciación, haya o no hierba (versión flag o tocata). Es falso que se tenga miedo a placar con 15, 18 o más años, lo que se puede tener es miedo a dañar al rival, cosa que no se tiene a los siete años, pero que si se debería inculcar, mucho más que perder un miedo que seguramente no tienen los niños. No excluiría el juego con el pié, pero si las formaciones fijas que impliquen actuaciones bajo el paraguas del grupo (que sirvan de tapadera a acciones antideportivas).
    Saludos.

  • Mira David, realmente no entiendo tu posicion, querer q chicos juegen flag o tocata hasta los 14 años es realmente insolito, cuando todos sabemos q la gran mayoria de los grandes deportistas de cualquier disciplina es a temprana edad, incluso el futbol, handball, voleyball, basket, hockey hierba y demas disciplinas grupales.

    Ni hablar gimnasia o atletismo…

    Podras estar en contra, te puede parecer peligroso, pero las estadisticas no acompañan, mira en cualquier pais desarrollado de rugby incluso en los mas destacados jugadores de paises de segundo o incluso tercer nivel, la edad de iniciacion al rugby.

    Aca en Argentina se inician los chicos a los 6 años en la Categoria Menores de 7 años, adonde son refereados por sus entrenadores, y te aseguro es una practica realmente didactica del juego, nadie busca ganar y como bien dices muchas veces juegan mezclados por lo cual pensar en un resultado suena complicado…
    Hace 5 años q veo, entrene y referee equipos de M-8 y la practica es la misma….
    Aca en argentina tenemos un reglamento de rugby infantil q dice claramente que se puede o no hacer en el juego de acuerdo a edad y capacidad de los jugadores.

    Competencia no existe hasta q estan en la Categoria MEnores de 16 años (chicos con 15 años) ahi recien conocen la tabla de posiciones, ya q en Menores de 15 años hay un fixture pero no hay tabla…y ya es rugby Juvenil

    Desde M-7 a M-14 son encuentros entre clubes de caracter amistoso, no existe torneo q proclame campeon en ninguna parte del pais.

  • Vale la aclaracion mas de una vez tuve q discutir q se puede hacer o no de acuerdo a la categoria… Locos competitivos existen en todos lados q les quieren enseñar empuje coordinado a chicos de 12 años o q levanten en el line con 13 años… Por suerte no son la mayoria y esta en nosotros hacer cumplir el reglamento, en todos clubes, entrenadores, referees, padres, etc.

  • Volviendo al tema del Post. Entre tanto Moscató, Gimbert y Simon… , había en el Begles de esa época un español, Gaby Rivero. Y como ya comentó Philp en otro post, también tardio jugador de Rugby .
    Interesante escucharla a Gaby comentar las “labores de intimidación” en la previa del partido de estos angelitos, con puertas de vestuario volando, incluido.

  • Gabi Rivero, del Olímpico de Pozuelo, de Pollac, de Begles y demás, el de la nariz privilegiada, ala-zaguero-centro de la española tantos años… lugar destacado en Cursus Honorum rugbístico patrio.

    Ya hablaremos de él.

  • Y actualmente residente en Aranda de Duero y fundador de un club allí.

  • David Suárez

    Como sabes, Fiji, hay algún problema de derechos al hacer citas, así que eso limita algo lo que pueda decir, no obstante, haciendo la debida cita de origen, espero salvar el problema.
    Hay un libro de la editorial Inde, que es una miscelanea de aportaciones teóricas al tema, se titula La iniciación deportiva y el deporte escolar, está dirigido por Domingo Blázquez Sánchez, y uno de los especialistas, David Trepat de Francisco, presenta un cuadro cuyo autor citado es Martens, 1985 (probablemente norteamericano). Pues bien, en ese cuadro comparativo de varios deportes, se dita al “fútbol” americano en dos variantes, de ataque (utilización de tackle, es decir placaje) y de defensa (mediante flag). La comparación es con los años de comienzo mínimos de los niños en la actividad y la media del comienzo. Las edades que da son: Para tackle: mínimo 8 años, media 12,5. Para flag: mínimo 7 años, media 10 años.
    El libro es muy interesante para el tema que tratamos. Lo recomiendo, porque presenta el problema desde la óptica de la formación del niño.
    Saludos.

  • Buenisima la nota, un “killer” sin lugar a dudas.

    http://www.rugbysitges.com

    Saludos

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