Leyendas

Flower of Scotland

por Phil Blakeway • 11 Marzo 2009 | 20:22

1990 Scotland Grand Slam

Fue en 1990. En 1925 habían ganado su primer Grand Slam y habían repetido en 1984, en un partido emocionante, bajo la capitanía de un empresario, el pilier Jim Aitken, con ensayo final de Jim Calder, el gemelo de Finlay que años después llegaría a ser capitán de los British Lions. Fue el partido final del Torneo de 1984, en Murrayfield, con incómodas gradas bajas en ambos fondos que nos permitían ver los prados nevados del Firth of Forth, con el orgullo de haber conseguido que los propietarios de significadas destilerías pagaran un sistema de calefacción bajo el césped que derrotara al hielo invernal, con una afición que no escuchaba aun más que el Scotland the Brave. A pocos minutos del final el resultado era incierto. Presionaban insistentemente los locales, pero el dominio del balón era francés. Jugaban por Escocia gentes tan significadas como Richard Laidlaw y John Rutherford como pareja de medios, los maestros de Armstrong y Chalmers, Aitken, Colin Deans y Milne el Oso en la primera línea, Alan Tomes, Paxton, Leslie, el mismo Calder, en la delantera, Pollock, Robertson o Peter Dods atrás. En el equipo francés formaban el vasco Pierre Dospital, Dintrans y Dubroca en la primera línea, Condom y Haget en la segunda, el mítico Rives o Joinel y el horticultor Orso en la tercera, el avispado Pierre Berbizier, que sustituyó al lesionado Gallion, y Lescarboura de medios y Cordorniú o Serge Blanco con los números altos. Faltaba poco para el final y los franceses sacaban un lateral cerca de su marca. Orso palmeó mal y Calder robó el balón, dejándose caer en la mismísima linea de ensayo y consiguiendo el segundo máximo trofeo para Escocia. Luego Peter Dods aumentó la ventaja con algún golpe más. Edimburgo fue una fiesta.

Años después, el día del estreno semioficial del himno que da título a esta crónica, los ánimos estaban más caldeados. El dominio de los ingleses, con la monstruosa máquina de triturar que habían construido para su delantera, era casi insultante. Pero Escocia siempre recuerda la jornada de Bannockburn y había preparado un plan arriesgado pero inteligente. El plan que permite al pequeño enfrentarse, una sóla vez, al grande. Una celada en la que los ingleses iban a caer sin remedio.

David Sole, ingeniero agrónomo, capitaneaba a los del cardo. Otra vez un pilier izquierdo destinado a la gloria. Kenneth Milne el jóven, el Osezno, con el número 2, para no ser menos que su hermano mayor en 1984 y Paul Burnell en el lado derecho de la primera línea. En la sala de calderas, Damian Cronin, anticuario y jugador del club inglés Bath y nacido en Wiesbaden y Chris Gray, del Nottingham inglés, uno de esos oriundos de abuela escocesa y especialista en el lado oscuro del juego cerrado, ya me entienden. En la tercera línea “The White Shark” John Jeffrey, el flanker predador, granjero en Kelso, Derek White, el hombre que no pudo alcanzar a Jonathan Davies en aquel partido de 1988, con el nº 8 y Finlay Calder, el otro hermanísimo en el lado abierto de la tercera línea. Además y muy destacado ese día Derek “Timebomb” Turnbull, oficial de policía, que sustituyó a White muy pronto, por lesión, como solía ser, con lo que el “tiburón” pasó al centro de los merodeadores. Los medios: Armstrong y Chalmers, los más jóvenes y los únicos que llegarían a vivir días como profesionales. Sean Lineen, neozelandés de ancestros jacobitas y Scott Hastings del Watsonians, centros; Tony Stanger, el espigado ala que batió todas las marcas de eficacia en sus primeras caps y que posó el ensayó de la victoria tras aquella patada milagrosa del zaguero, Gavin Hastings el berroqueño pateador y sólido defensor de la marca local y finalmente Iwan Tukalo, el ucraniano, en el lado abierto de los tres cuartos. Cuánto orgullo en ese himno, cuánta pasión y qué contención, seguros del diseño del más fino estratega de los últimos cuarenta años de rugby británico: Ian McGeechan.

Los ingleses, capitaneados por ese producto del marketing de la RFU llamado Will Carling, el hombre que junto con Christopher Robert Andrew, arruinó las mil posibilidades de Jeremy Guscott. En la delantera los policías Ackford, Dooley, Richards, Rendall “The Judge”, además de Probyn, el Presidente de la Wooden Spoon Society, o el diplomático (léase con la ironía precisa) Moore, Peter Winterbottom y demás gente de aviesa condición. Ese día los hados no les favorecían, lo había predicho el druida caledonio y todos lo intuían.

Los ingleses iban a morder el polvo, se veía en la mirada de cada jugador: segura y determinada los escoceses, amedrentada los ingleses, impresionados por la ferocidad con que restallaban en sus oídos las notas de alguna de las estrofas del cántico ritual:“O Flower of Scotland/When will we see/Your like again/That fought and died for/Your wee bit Hill and Glen/And stood against him/Proud Edward’s Army,/And sent him homeward/Tae think again”.

Ya conocen el resultado del partido y cómo fue. No se ha vuelto a repetir. Sobrevenida la era profesional Escocia malvive junto con Italia, sólo breves destellos de rabia aquí y allá, al contrario de sus hermanas y también archienemigas de Albión, esas que visten de rojo y de verde.

La última vez que pude escuchar en directo el Flower of Scotland fue en septiembre de 2007, ante los muy poderosos All Blacks, que respondieron con un Kapa O Pango a la alineación de circunstancias que presentaron los locales. Espero que el sábado cuando me acomode en mi localidad de Murrayfield, el orgullo sea de nuevo la bandera de Escocia. Es lo único que les queda para aguantar a una muy motivada Irlanda que les aplicará la terapia de la delantera de Munster. Ya veremos. Se lo contaré.

Ph. B.

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Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.

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12 comentarios

  • Menuda vidorra Phil ;) Espero que lo pases bien, aunque creo que la medicina de Limerick, va a ganar a los del cardo…es una impresión, aunque ya me gustaría ya que los escoceses hicieran como el Ave Fénix y resurgieran de sus cenizas para volver a ser esos de principios de los 90…pero, todo depende del estratega que parece ser que por primera vez ha recapacitado y ha vuelto a poner a Paterson de titular (suplencia absurda hasta ahora bajo mi punto de vista), con el 15 a la espalda en el cual se desempeña muy bien, así como centro o ala…Y, además, duelo de pateadores con O’Gara…vaya partidazo. Aún así, creo que gana el verde (y si es así, deja todo listo para el partidazo del 6 Naciones: Gales-Irlanda en el Millenium)
    Gracias por tu prosa y pásatelo bien.

  • Joder Phil, me has puesto los pelos de punta. Como escocés de adopción que soy, he estado muchas veces en Murrayfield, y cantado el Flower of Scotland. Y sólo he podido ver al XV del cardo ganar por la TV. Pero no me importa, tu artículo me ha puesto los pelos de punta. Muchas gracias.

    Os dejo unas fotos del gran estadio; buscad que veréis una nariz familiar por ahí ;)

    http://www.flickr.com/photos/sindandune/sets/72157600024158494/

    GO SCOTLAND!

  • Impresionante Phil, como siempre.
    Este Sábado, cuando me acomode en mi localidad de Murrayfield y escuche las gaitas entonar  el Flower of Scotland en directo por primera vez en mi vida, recordaré esto que cuentas, que, aunque uno escore hacia las montañas galesas, este himno tiene algo especial y toca la fibra sensible de cualquiera

  • que mala es la envidia,

    disfrutalo tio , estoy contigo yoossie Paterson debe estar

    http://s2.subirimagenes.com/privadas/previo/thump_385185cocoescocia.jpg
    llegue a tener cesped del campo en mi jardin pero se perdio
     

  • Phil Bennett

    He estado 5 veces en Murrayfield y no me cansaré de volver.Para mi, ya es un SENTIMIENTO, qué comenzó con mi padre (tengo más de 45 años)

  • WayneShelford

    Muy bueno Phil,

    Al leerte me doy cuenta de lo mayor que soy.  Tómate una pinta a la salud de tus amigos del SIRC.
    Sangre y Cielo.

  • y yo (mas de 44), pero eso es una alegria, quillo a beber cerveza y a disfrutar que estamos en lo mejor, por cierto conoci en el campo a una policia Inglesa que estaba casada con uno de Almeria…… bueno bueno batallitas aparte

    yo quiero llevar a mis crios pero la p*** crisis me esta jodiendo tela

  • Me parece que olvidas que en ese partido fue cuando David Sole, capitán escocés, optó por que su equipo saltara al campo en perfecta alineación pero andando, tomándose su tiempo, en contra a lo normal que era corriendo. Luego comentó a los medios que lo hizo para que los ingleses fueran conscientes de dónde estaban, y lo que les iba a costar intentar ganar. Y luego vino el saque de centro de los escoceses, sometiendo a la poderosa delantera inglesa a una presión que no habían experimentado en todo el torneo, con golpe de castigo en contra jugado a la mano por la tercera escocesa, plantándose con un maul dinámico bien dentro de la 22 de los visitantes. Estoy convencido de que el ambiente y esos dos primeros minutos de juego hicieron bastante  mella en la delantera inglesa, pues no fue hasta el segundo tiempo cuando empezaron a desarrollar su acostumbrado juego. 
    Aunque suene a senil, ¡qué tiempos….!.

  • Gran recuerdo me llevé de Murrayfield. Lástima el correctivo neozelandés.

  • Muy, muy bueno, Phil. Creo que aún debo de tener por casa el VHS de ese partido contra Inglaterra, lo buscaré este fin de semana para verlo a deshoras, que a veces esto de poner rugby en mi casa está casi peor visto que si me dedicara a ver un ciclo de cine necrofílico.

    Por cierto, ¿ese no fue el partido en el que el gran Trecet decía aquello de “como en Waterloo, la guardia escocesa muere, pero no se rinde”?

    Que disfrutes en Murrayfield.

  •  SIMPLEMENTE QUÉ DISFRUTES LO MÁS QUE PUEDAS Y NOS HAGAS DISFRUTAR CON LA CRÓNICA DEL PARTIDO. 
    UN ABRAZO

  • Pero Phil,…
    Si lo tuyo no es el cardo sino la pluma,…(sin segundas,…)

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