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OCASO

por Phil Blakeway • 22 Junio 2009 | 18:05

vickery

Ha servido bien. Merece los galones que luce. Sin embargo, llega la retirada. Debutó en 1998 frente a País de Gales, en una época de transición para los ingleses, que habían dominado la mitad de los 90 y andaban desorientados, a pesar de que ya contaban con sujetos como el primera línea de origen cornuallés nacido en Barnstaple, o con Jonny Wilkinson. La verdad es que el grupo formado en aquel año se curtió en una desastrosa gira por Australia en la que fueron literalmente laminados por los Wallabies por 76-0 en Brisbane o el 64-22 frente a unos All Blacks casi juveniles en Dunedin. Lo superaron y con los vaivenes propios de los avatares del rugby internacional, llegaron a ganar el Mundial de 2003, ya saben donde. Pero el tiempo corre y aunque el espríritu no merma y la voluntad persevera, los huesos se quiebran y la espalda se dobla. Es tiempo de pasar a la retaguardia, como su mentor Rowntree, el duro antecesor de Phil Vickery.

El sábado fue sustituido al poco de comenzar la segunda parte. Venía confiado por su desempeño en los partidos anteriores de la gira, pero fracasó. Su juego fue desastroso. En cada melé cedió esos centímetros vitales que permiten al prop-forward asentarse y atacar antes de cada introducción; cada embite de Tendai “La Bestia” Mtawarira le desequilibró, le comprimió como nunca habíamos visto, le desfondó hasta el dolor, le derrotó.

Fue un lucha titánica: la del viejo delantero que advierte un día que ya no puede, frente al joven león que se regodea en el ventajoso combate. Porfió, se revolvió, aguantó mientras fue posible, pero probó el pasto y se vió impotente. Sólo el respeto debido a su largo historial impidió a McGeechan, el gurú, sustituirlo antes del descanso. Respeto a un veterano aun a riesgo de ceder tres o seis puntos más. Habrá quien no lo entienda en los tiempos que corren, donde sólo los balances y cuentas de resultados importan. En el pasillo que conduce a los vestuarios del antiguo Kings Park Stadium de Durban el escocés y el inglés cruzaron una mirada. Vickery sabía que iba a ser sustituido pero no contaba con que el escocés de Leeds iba a atenerse rigurosamente al viejo código de precedencia y valor que preserva la dignidad del lugarteniente fiel que se entregó igual en Isandhwana y en Rorke’s Drift, y que le permitió salir del campo de honor por su propio pie. Afortunadamente para él antes de que la trituradora Bokke avanzara 55 metros en un rolling maul perfecto que llevó a los africanos cerca de la marca roja para anotar un gran ensayo.

Lejos queda la gloria de 2003 y la decepción de 2007. Si alguien puede recuperar al gladiador herido ese es McGeechan, pero Vickery sabe que el ocaso ha llegado. Es tiempo de guardar la casaca roja.

Ph. B.

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Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.

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3 comentarios

  • Como siempre, muy grande Phil, impresionante, pero quizás te has quedado un poco corto en los honores que se merece…

  • ¡Se ponen los pelos de punta! Igual no importa mucho pero en el seis naciones de 2007, creo q cuando jugaron Francia e Inglaterra en Paris, hubo una imagen q me impresionó. Estaba Inglaterra en el “pick and go” a 5 de “ingoal” y hay una imagen de Vickery con los ojos en blanco muestra del esfuerzo continuado y salta sobrre un compañero suyo y sigue apretando riñones. Para mi fue impresionante como ese soldado sabe cual es su deber y lucha hasta la extenuación. Saludos a todos

  • Yoossie, es que nunca le he perdonado que dejara el Gloucester, mi equipo favorito desde tiempo inmemorial…

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