Actualidad, Internacional
EL QUE LA HACE LA DEBE PAGAR
por Phil Blakeway • 19 Agosto 2009 | 12:35Tres años de suspensión para Dean Richards, el que fuera gran tercera centro de la selección inglesa en los 80 y 90, y columna vertebral de su club de toda la vida, el Leicester, y entrenador de Grenoble, en Francia, y finalmente gran mentiroso en los Harlequins de Londres. Ya había dimitido, como habíamos anticipado, pero ahora llega el castigo formal, que a la vista de los hechos, me parece leve. Quince años han bastado para corromper a un campeón del rugby. Pero sólo es la punta de iceberg, que hay más, mucho más. Hasta tal punto parecen podridas las actitudes de muchos de los jugadores y técnicos de la máxima competición inglesa, que habría que promover una secesión: la de los que no mienten. Y digo secesión, porque nadie se va a atrever a dejar de lado a los fundadores. Normal. Naturalmente exagero, pero me voy a explicar haciendo una relación somera de hechos.

En 1996 la IRB, entonces aún IRFB, decide romper con la tradición. Que la tradición venía siendo un mito entre los clubes y jugadores de primera fila era lugar común. Los clubes y ayuntamientos franceses fueron los primeros, mediados los años 30, que iniciaron el camino (que largo fue), por eso los del Gallo fueron expulsados del V Naciones, aunque regresaran al redil tras la 2ª Guerra Mundial. La codicia de las casas comerciales y en última instancia italianos y australianos -David Campese, para quien se acuerde de él, declaró en Milán, creo que en 1989, que ya era el primer millonario del rugby- y la publicidad masiva que ya rodeaba al mundo del rugby, acabaron por hacer incluso sensato que los jugadores participaran del pastel. Era lógico: ya lo dijo en su día Brian Moore, el deslenguado (era entonces un reconocido abogado experto en valoración del daño corporal, algo en lo que tenía gran experiencia): “si alguien paga por ver cómo me ponen la cara que luzco, quiero un porcentaje”. La cita no es literal, pero respeta el espíritu de sus palabras. Y habrá quien recuerde la cara que lucía Mr. Moore.
Así que se abrió la Caja de Pandora. Nihil obstat: seguimos el camino de los de Huddersfield, en Yorkshire en el año del Señor de 1895, fecha de la última escisión y cuando se formó la Northern Rugby Rugby Football Union, inmediatamente secundada por la New South Wales Rugby Union, y que acabaría adoptando el nombre de Rugby League en 1922.
Así que, o lo que refería es una crisis de crecimiento, que lo dudo porque más parecen aptitudes bien perniciosas, o las más drásticas medidas deben ser tomadas. Porque lo de los londinenses ha resultado ser una costumbre, con al menos otros cuatro casos de deliverado fraude descubiertos en la investigación de la European Rugby Cup y con la recomendación de que la separación de la competición por tres años en el ámbito de la jurisdicción de ese organismo se haga extensiva a todo el mundo oval. En cualquier caso, la resolución no es firme aún, porque Richards, que no hace declaraciones más allá de negar cualquier implicación en el comportamiento de sus pupilos, puede apelar a la Corte de Arbitraje Deportiva. Tampoco ha sido ejemplar la actuación de la ERC, ya saben mi opinión sobre las inercias de las esclerotizadas instituciones, porque inicialmente se rechazó proceder contra Richards. Además ha absuelto a la médico del club, por falta de jurisdicción, pero suspende por dos años al fisioterapeuta, Mr. Brennan, e incrementa la multa hasta las trescientas mil libras esterlinas. Sin embargo, Mrs. Chapman habrá de comparecer ante el Colegio de Médicos londinense, para dar explicaciones al respecto, pues a todas luces se trata de un caso de mala praxis. Y en cuanto a Williams, no acierta la ERC reduciendo su sanción a cuatro meses de suspensión, porque ha sido colaborador necesario en el fraude. Y no cabe hablar de atenuantes de obediencia debida ni estado de necesidad, que buenas libras cobra y Richards no le obligó morder la capsulilla de tomate barato.
Lo que ocurre es que, más allá de los sórdidos detalles, todo esto, añadido a la conducta impropia de los jugadores de Bath, y la impunidad de que han disfrutado desatinos en el campo como los de Schalk Burger o Sergio Parisse de los últimos meses, nos lleva a pensar que hay algo más, que estamos asistiendo a una peligrosa deriva. Que todo ello conforma un patrón de conducta que puede acabar con la alta consideración de que gozaba nuestro deporte entre el gran público, que por poco que supiera, nos tenía por duros pero nobles, en el más amplio sentido del término, y entre nosotros mismos, que vemos que entre los presuntamente mejores aparecen manzanas podridas que son cultivadas premeditadamente. Perdemos, quizá irremediablemente, los últimos vestigios de prestigio que quedaban, sustituidos por la mas ramplona filosofía del éxito a toda costa (aquello del penalty injusto y en el último minuto) y la arrogancia y la soberbia, ignorando que el paso al profesionalismo no implicaba transformar el rugby en un circo mediático al modo de los ajados luchadores de wrestling, que el ethos de nuestro deporte debía ser salvaguardado, por más que el jugador, el directivo, el gestor y los clubes asumieran un plus de compromiso frente al espectador. Y no creo que el espectador que se acerca a las gradas de su club un ventoso sábado en los Midlands, tampoco tan pobladas, no nos engañemos, espere ver el desempeño de unos mentirosos. Naturalmente no hablo de la mayor lealtad o respeto al Reglamento de juego, de la mayor precisión o la intencionada laxitud de este o aquel técnico respecto a las líneas de fuera de juego, hablo de algo mucho más serio, hablo de la manipulación, del engaño previo, de la asunción del fraude como guía, de la sistematización de la mentira como instrumento para la tergiversación del resultado de un partido; hablo en fin, de conductas que harán daño a jóvenes espectadores y jugadores que pueden asumir como lícitos desafueros intolerables. En ese momento una parte sustancial del rugby habrá desaparecido, y lo que reste del mismo, será otra cosa jugada con el mismo balón. Por eso si Dick Best, antiguo entrenador de Inglaterra, después de la audiencia de Glasgow donde se tomaron aquellas decisiones punitivas, declara que se trata, después de conocer la instrucción del caso, de una conducta no limitada a los Harlequins; o si Richard Cockerill, el entrenador de Leicester que tanto predicamento tuvo como descerebrado talonador de Inglaterra a finales de los 90, señala que no le parece tan grave, que él mismo ha llegado a arrancarse los puntos de suturas para provocarse heridas que al final de su carrera permitieran la sustitución indebida; o si Matt Dawson declara a la BBC 5 que sabe de casos de fisios que saltan al campo provistos de cuchillas para provocar el sangrado de quien debe ser sustituido, es que algo huele a podrido, y no en Dinamarca, al shakespeariano modo. Y no quiero entrar ahora, aunque por demás el origen y el motivo de las inadecuadas conductas sea el mismo, en las lesiones sospechosas que acaban con la lucha en la melé, privando a un equipo de la ventaja que en ese capítulo del juego pudiera estar obteniendo (por no hablar de la pérdida de plasticidad del juego) y acabando con una estrategia diseñada de buena fe; ni de determinadas aproximaciones al placaje que ponen en serio riego la integridad física de los jugadores (recuerden a O’Driscoll como víctima de uno escalofriante); ni de la pérdida de compostura de determinadas aficiones, abducidas por la perniciosa mentalidad de ganar a toda costa y del todo vale si es mi equipo el que compite. Deplorable y absurdo, como las declaraciones de una de las primeras vedettes del rugby, alguién que nadó entre dos aguas antes y después del advenimiento del profesionalismo, el que privó de tantos balones a Jeremy Guscott y tonteó con una princesa de trágico destino: Will Carling, que justifica la conducta de su compañero de selección, le exculpa y le señala como “chivo expiatorio”.

No sé que harán los jerarcas de la RFU. Pero que pongan sus barbas a remojar, no sea que tengan culpa por omisión. Quizás puedan rectificar y reconducir la situación, pero un gran daño se ha hecho. Lamentable consuelo el que la escasa trascendencia de todo lo relacionado con el rugby en España, evite que ese daño se traslade a estos pagos. Además, y en honor a la verdad, esas conductas hoy por hoy son impensables en nuestras competiciones, quiero pensar que independientemente del escaso dinero que por aquí se mueve. No obstante jamás se debe bajar la guardia, que acabamos de ver como la corrupción espera resquicios inopinados para extender su herrumbre.
Y pensar que Richards fue bobby en Leicester, y que patrullada por Welford Road, precisamente.
Ph. B.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.
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Gonzalo Olías
Phil amigo…
He de decir que admiro desde hace tiempo tu forma de escribir y que disfruto de tus posts (lamentablemente escasos) desde hace algún tiempo.
He de decir que comparto, no solo lo que dices sino la actitud con la empapas tus entradas, entre el romanticismo, la melancolía y la indignación de que nuestro deporte esté perdiendo las señas de identidad que con tanto orgullo hemos defendido…
El rugby evoluciona y nosotros, aunque nos resistamos y nos revolvamos en nuestro asiento de la grada, no tenemos más remedio que ir de la mano… o pasarnos al ajedrez… yo personalmente, hace tiempo que opté por pasarlo bien viendo jugar a mi equipo y mal escuchando determinadas cosas en nuestra grada o percibiendo los nuevos rumbos que no dejan espacio para el honor que abanderaba, no hace tanto tiempo, nuestro deporte.
Un empático abrazo desde el sur:
Gonzalo
yoossie
+ 10.000
No tengo nada más que añadir…completamente de acuerdo, lo peor no es que se haya producido esto, sino que sea algo habitual…y, aún peor, que la gente disculpe estas actuaciones…
Si este deporte se vuelve en un segundo fútbol, donde todo vale para ganar, donde se puede pitar al equipo contrario con tal de que falle y mi equipo gane , donde si puedo engañar al árbitro para ganar, lo haré….si este deporte se convierte en esto…yo lo dejo…hasta como aficionado. Y es así de claro…no podemos bajar la guardia porque necesitabamos este reducto de honorabilidad en el deporte…y esto no es todo culpa del profesionalismo es culpa del forofismo mal entendido: puedo ser aficionado de un equipo pero no tengo porque perjudicar al contrario, porque me merece mi respeto…
No sé si me explico…pero algo huele podrido cuando la gente deja de lado el deporte y se basa más en el negocio (que bien entendido, está bien…en el aspecto de mejorar a los jugadores con mejores sistemas de entrenamiento y formación…pero mal entendido significa ganar a toda costa).
Jesús Rodríguez Redondo
No se puede decir ni más alto tan si quiera.
Mil aplausos a la reflexión.
Luchemos en nuestra canteras, con nuestros hijos, hermanos, conocidos… en sacar a la luz los valores verdaderos de este nuestro amado deporte.
Saludos
jugador
totalmente de acuerdo phill…desde un asiduo lector tuyo!
1 saludo y luchemos por el rugby, último reducto de cultura y raciocinio en estos días…
David Suárez
Hasta donde me permitas, Phil, intervengo. Como dice Jesus Rodríguez Redondo, alto y claro. A pesar de ese halo britanicista que huele a Masters and comanders (la película) y otras, el mensaje es claro. Volvamos a la situación de antes de 1995 (quiero decir, que vuelva quien quiera). No es necesario llegar a la escisión, basta con que los nostálgicos busqueis la pureza en las competiciones amateurs, que aún las hay. Como sabes, creo que la pureza que buscais esta en vuestra cabeza, no en el mundo real, pero teneis todo el derecho a buscarla. Como sabes yo estoy con la League, en sus razones y argumentos, en su realidad, no me refiero a su forma de jugar concreta. El mundo y los humanos son como son, y siempre han sido así, la busqueda del hombre nuevo es un cuento para adolescentes.
Y en cuanto a la excusa de tu reflexión, una vez seamos conscientes del caracter tramposo del ser humano (soy seguidor del Dr. House, el de la tele), pongamos las leyes que atajen tal característica para que la competición sea entre iguales. Incluso aunque haya que llegar a los extremos del Tour de Francia.
Saludos.
Phil Blakeway
Gracias a los que manifestáis coincidencia con mi punto de vista, que creo que es el de la mayoría.
En cuanto a David Suárez, varias precisiones:
1. Sabes, que salvo que el debate se haga extrarugbístico, que a veces sucede, nunca ha habido limitaciones a tus intervenciones. Las opiniones que se viertan excediendo los límites de la cortesía u ofensivas o denigratorias, de acuerdo con el código comúnmente aceptado por las educación de todos, esas son directamente eliminadas. Nunca ha sido tu caso.
2. El rugby amateur puede convivir con el profesional. Lo que yo llamaba el ethos de aquél, si prefieres en román paladino, su espíritu, que al parecer de la mayoría sí existe, debe ser preservado, porque al cruzar el rubicón del prefesionalismo, nunca pretendió la IRFB que se dejara de lado, teniendo por seguro que ese código de conducta que caracteriza nuestro deporte era un rico patrimonio que debía ser preservado, porque se trata de un valor que atrae a los pequeños, merced a la inclinación de sus progenitores que los juzgan adecuados para la formación de sus retoños.
3. Los diversos gestores de las ligas profesionales y los organismos federativos de los que dependen deben velar por la pureza de la competición, porque deben preservar el patrimonio ético que tienen entre manos y porque mediando las relaciones contractuales derivadas del profesionalismo, esto es, el vil metal, aquellas conductas se convierten en delictivas. Lo que ha pasado en Inglaterra es facilmente incardinable dentro de varios tipos penales.
4.Efectivamente, y ya entramos en lo extrarugbístico, la búsqueda del “hombre nuevo” es una patraña posmoderna y muy al gusto de quienes lo pretenden para tener un caladero de acólitos. A este respecto y si me permites la osadía, te recomiendo al Pr. Dalmacio Negro y su “El Mito del Hombre Nuevo”, Ed. Encuentro, Madrid, 2009. Pero muy al contrario, los que coinciden con mi criterio, parece que reclaman un acomodo a los códigos de conducta que hicieron grande el rugby: respeto por el contrario y las reglas, fair play, esfuerzo colectivo, amistad y terceros tiempos. Frente a la mentira y la victoria tramposa todo eso queda enlodazado. Y si ese es el camino, yo me doy de baja. Que siempe hubiera habido sujetos que consideraban ese código una excusa decimonónica no es óbice para que la regla se respetara con un abrumador consenso de la mayoría. Ahora, por vez primera, hemos sabido de un quebranto en la misma línea de flotación de aquel espíritu que atribuyes a la fantasiosa imaginación del resto del universo rugbístico, y llevada a cabo por los que están en las más altas competiciones. No hablo de jugadores, que por su vinculo contractual, porque el tema trasciende lo deportivo, han podido incurrir en conductas viciadas (jurídicamente hablando) aunque no exentas de culpa, sino de sus empleadores. Y todo ello componiendo un fraude monumental. Así que, efectivamente, hay que poner los pies en el suelo, profesionalismo sí, pero con respeto a las reglas y sin impunidades. La mentira arruina lo que toca, así que va mucho en ello.
5. Que haya tramposos no convierte esa lacra en una categoría universal de la que participan todo el género humano: tienes una forma de considerar a la persona pesimista y derrotista. Hay tramposos, claro: sean reformados, si cabe en atención a la magnitud del engaño y a sus consecuencias y si habiendo recibido otra oportunidad reinciden echemóslos de nuestro juego. Claro que mencionabas a House: éste se mueve bien entre las miserias de los demás, no en vano representa el arquetipo del cínico descreido poseído por un relativismo moral que le haría muy apropiado para defender a mentirosos con los recientemente descubiertos. Como decías al terminar, las leyes han de atajar esas conductas, pero habrás advertido que mi planteamiento parte de premisas totalmente contrarias a las tuyas.
saludos.
Shelford
Alguien dijo el Dinero corrompe, paso con la olimpiada en el momento que se dejo en mano de las marcas y CCOLA se perdio su espiritu, hemos ido viendo como grandes figuras caian por el Doping, el Ciclismo, en el Futbol igual, en el Baloncesto no hablemos, triste pero real, vivimos en un mundo muy podrido, y normalmente una manzana podrida termina pudriendo a las de alrededor.
Esperemos que seamos capaces de enseñar a las nuevas generaciones y formemos mejores Personas, porque falta hace.
David Suárez
Solo una breve nota al margen. Es curioso, Phil, que solo agradezcas las opiniones coincidentes con la tuya, partiendo de que es tu derecho, piensa que, a veces, la razón están en los que piensan que la Tierra da vueltas alrededor del Sol, no de los que repiten el mensaje oficial (a veces, solo a veces). Personalmente te agradezco tu opinión, no coincidente con la mía, que busco repetidamente en estas paginas, y la brillante forma en que la expones, aunque tampoco se situe en unas coordenadas coincidentes con las mías.
Saludos.
yoossie
Perdonad, pero David Suarez, ¿quien ha hablado de la búsqueda de la regeneración del Hombre? Es que eso se lleva haciendo desde el terreno moralista desde que el mundo es mundo, por imposiciones, por diálogo etc…
Es más un filósofo del s.XIX (demonizado por muchos) hablaba de la teoría del superhombre y de los hombres oveja…pero era un camino de regeneración humana…Pero de eso no hablábamos (de la conveniencia o no…podemos hablar largo y tendido…pero partiendo de la base que la edad nos pudre, así como la necesidad nos hace pasar de nuestros limites morales y replantearnos hacer trampas y sacar ventaja en cualquier situación), hablábamos de que no dejemos que esto se repita, que lo duro no es que sea cierto que 4 personas se confabulen para hacerlo, sino que la gente les disculpe, y encima se descubra que está generalizado en el rugby de las islas.
Y David, creo que Phil te contesta a tí porque el resto no hemos creado debate respecto a lo que él dice…sino sumamos nuestra opinión a la suya…pero para poder debatir debe de haber opiniones distintas..¿no?
Nicolás
Phil estoy de acuerdo con vos. Y tambien coincido con algunos otros comentarios que expresan la necesidad de luchar por mantener los valores que hicieron al rugby un deporte admirado por la conducta dentro y fuera de la cancha de sus participantes. Aunque tambien siempre exite la excepcion que da la nota… aca por Argentina hubo algun caso muy lamentable de este tipo de personas que ensucian los valores que enseña el rugby dentro de la cancha. Creo que la mejor manera de luchar contra este tipo de personas ó instituciones es sancionar de manera ejemplar a cada responsable(Club, Jugador, Union, etc)… y no dejarlo pasar nunca a pesar de sus antecedentes ó apellido ó lo que sea que le sirva para tratar de zafar.
Saludos a todos. Nicolás
Yo
Lamentablemente este deporte posibilita cometer infinidad de trampas. Pisar, pegar, lesionar de forma deliberada, perder el tiempo simulando una lesión, no administrar justicia desde la posición de linier de campo…es muy, muy sencillo. Para no cometer estupideces hay que jugar pensando que esto es un DEPORTE. Es triste ver acciones como las descritas en categorias inferiores.. y en las superiores (poderoso caballero es don Dinero). Pero bueno, tal y como va nuestra sociedad, nada me extraña. No sé si al final el “pasillo” o el “tercer tiempo”, (acciones admiradas por cualquier persona ajena al rugby) desaparecerán o servirán de ring.
Yo
Por último, y si hay que aprender algo de los Ingleses en el FÚTBOL, es la asociación de jugadores, que sanciona de forma independiente a los comités oficiales, y no se andan con chiquitas. Como idea es buena. Los jugadores nos conocemos todos…
El loco del rugby
Luchemos por enseñar a los jovenes los valores de ese deporte tan bello. Educación, respeto, solidaridad y sobre todo a ser buenas personas. Es eso desde que la humanidad es humanidad lo que llevan haciendo muchas personas inculcando valores y etica para ir por el mundo. Cuando se pierde la etica de los valores humanos se pierde todo por lo que a veces soñamos que un dia este mundo sea mejor. Y el deporte y en especial el rugby es un camino que no se debe perder para inculcar esos valores a la gente en este mundo y en otros. Sí al profesionalismo. Si al deporte amater. El profesionalismo para los mejores que lo demuestren en el campo siempre que se pueda y se obtenga financiación para ello. Y el amater si quiere jugar porque ama este deporte que juegue. Le va a llevar alegrias y satisfaciones a su corazón y mente. Le reportará beneficios fisicos para ir por la vida y hará grandes amigos. Y a los tramposos que se aplique la ley con todas sus consecuencias. Que gane siempre en el campo el mejor pero con caballerosidad y aplicandose el reglamento. A los que manchan este deporte con sus conductas indecorosas einnombles. Entre todos los que queremos a este deporte hagamos el favor de invitarles educamente a que se vallan.
Finalmente. Sólo quiero decir que el deporte es vida que puede apartar de otras muchas cosas nocivas que hay en el mundo. Pero siempre los valores eticos por encima de todo para ser mejor personas.
Gracias
David Suárez
Si no estuviera convencido del papel educador y reeducador del deporte, no estaría aquí escribiendo entre vosotros. Solo porque me gusta el rugby no justifica estos debates. Efectivamente, el deporte (la mayoría de los deportes) cumple una función en la sociedad, el rugby de la misma forma, la misma, ni mayor ni menor. Ese caracter del rugby, como un deporte más, es lo que vengo defendiendo desde el principio, intentando despojarle de excrecencias místicas y de la creencia de que estamos ante algo superior, cuasi religioso.
Así que tenemos un deporte en la sociedad del siglo XXI, que es como es, y las normas de ese deporte, de alto contacto, tienen que adaptarse a la realidad de esa sociedad y del ser humano que compite bajo ellas. No todos los humanos son/somos tramposos, ni buscan/buscamos el daño del rival, ni … pero haberlos hailos, así que las normas deben recoger esa situación, y no la ideal de un mundo de seres caballerosos, honrados y … que no existe en su totalidad, quiero decir que no todos son/somos así. Esta es la esencia de mi discrepancia con Phil, yo no creo que el rugby sea un deporte de caballeros, en el que solo juegan caballeros y que a quien no lo sea se le puede separar de él, mediante autos de fe, creo que el rugby es un deporte que debe intentar mejorar al ciudadano partiendo de como somos los ciudadanos de este mundo, y que las normas del rugby deben recoger el hecho de que no todos son/somos caballeros, pero todos podemos jugar, si repetamos esas normas. Y por si alguien tiene alguna duda, la trampa genera el castigo, que debe ser todo lo riguroso que admita el reglamento de un deporte, así que en cuanto a la noticia concreta estoy plenamente de acuerdo con Phil, es en las derivaciones (en las anotaciones morales al margen), en lo que no estoy de acuerdo.
Saludos.
jugador
no entiendo david suarez, el por qué de tu “cruzada” contra la especialidad del rugby. es decir, ¿por qué no podemos decir atendiendo a la realidad que el rugby es un deporte distinto a todos los demás? ¿por qué no podemos decir que en el rugby se dan ciertos comportamientos que no se dan en otros deportes? ¿por qué te empeñas en decir que el rugby no es “un deporte de cerdos jugado por caballeros?
es verdad que hay mucha mística quizas poco realista en torno al rugby, pero ni tanto ni tan calvo: ni el rugby es una filosofía (para algunos sí…jeje) pero tampoco es un deporte al uso ni igual a los demás, y te voy a dar una simple razón: en ningún otro deporte se permite tanto nivel de contacto permanente, sin que todas las veces acabemos en peleas…eso es síntoma de que al fin y al cabo, somos conscientes de que sin el otro equipo ni el árbitro se puede jugar. acaso todas estas frases hechas no significan nada? yo opino que nuestro deporte es especial, por eso hay tanto revuelo con estos engaños, porque son inconcebibles…ya ni en el ciclismo se arma revuelo cuando piyan a alguno haciendo doping (“es lo normal se dice”, “se les exige mucho”); en rugby esto es INACEPTABLE, y de ahí nuestra especialidad.
1 cordial saludo
Mr. Potato
Viendo este último comentario, David, creo que entiendo lo que quieres decir. Entiendo que no defiendes estas actuaciones, pero que, obviamente, siempre vamos a encontrarnos con gente de esta calaña (y más cuando hay pasta de por medio), de forma que habrá que tener un plan de actuación a mano, en forma de reglas específicas ante estas conductas (no ya dentro del terreno de juego, sino reglas y actuaciones para la competición o liga en sí).
No por jugar al rugby uno es mejor que los demás, sólo el que quiere serlo, lo consigue. Por eso, gente ruín como en este caso de los Harlequins, nos encontramos, y nos encontraremos siempre.
Un saludo, y felicidades a Phill por este y sus otros artículos.
David Suárez
Mas o menos es eso, Potato, aunque voy un paso más allá, no es asunto vinculado al profesionalismo, este lo intensifica y lo saca a la luz. Tramposos los ha habido siempre en el rugby, que se esconden bajo el halo de deporte “especial”, y que se benefician de la tolerancia que ese halo proyecta.
Un ejemplo. Una de las características para mi más queridas del rugby (no solo del rugby), es el respeto a las decisiones arbitrales, el no someter al árbitro a un acoso continuo, como hacen los jugadores de fútbol, pues bien, todos conocemos a los especialistas en ese acoso en casi cualquier equipo con y contra el que hayamos jugado. ¿O no? Cierto que la mayoría respeta esa norma, pero ¿y los especialistas en hacer comentarios en los rucks, presionando la decisión arbitral? Todos conocemos alguno, al menos todos los que hemos jugado alguna vez. Y como se parte de que ese respeto es intrínseco, los especialistas del acoso se libran de la reprimenda/sanción. Unicamente los comentarios del tipo ” ya está el de siempre”, “se pasa el partido hablando”, etc.
Lo que quiero decir es que nunca ha sido el rugby ese paraiso de caballeros que se pinta, y si un lugar donde se ha protegido especialmente al “delincuente”, bajo el supueso de que ciertas cosas no son posibles en un juego como el nuestro.
Jugador, el Judo, la lucha, el boxeo, etc, etc, probablemente sean de más contacto que el nuestro, por no hablar de ese rugby practicado en USA, que da en llamarse American Football.
Saludos.
Fiji!!!
El rugby es un deporte de contacto, el boxeo y el judo son de combate, ahi radica la diferencia fundamental, y el rugby nos inculca valores, desde que de chicos o no por primera vez pisamos un club de rugby, son todos bien conocidos y esta accion del Harlequins es repudiable, no la queremos en el rugby de ningun nivel ni pais, no nos interesa tener tipos asi y clubes asi.
Sobre los valores del rugby, son muchos y muy buenos, camaraderia, respeto al rival y al compañero, al referee, el referee siempre tiene la razon, etc. Es un deporte de caballeros y eso lo diferencia del resto, pero de caballeros por su comportamiento, no por su origen social.
Otro comentario hace refencia a dos signos del rugby, el callejon, reconociendo al rival ganador o no, y el tercertiempo, comida de los equipos juntos, la rivalidad se termina en el campo.
Sobre los comentarios en el ruck, esta en el referee y los capitanes decirle cierre la boca o decir que le hagan cerrar la boca, y ese tipo que habla seguira hablando mientras el referee lo permita, ahi la falla es del jugador y es maximizada ante la pasividad del referee y capitanes por no hacerlo notar.
Son valores obsoletos? probritanicos? de tiempos amateurs cuando hoy el profesionalismo le pone valor a todo? En defensa de ello digo que son los valores en los q muchos crecemos jugando y respetando, y quiero que siga asi.
El nuestro es un deporte que tiene una cuota de contacto y rigor fisico muy importante si la gran mayoria no lo respetara seria un deporte impracticable.
yoossie
Recordemos que el árbitro tiene la potestad de darle 10 metros más al equipo contrario por quejarse, o incluso cambiar el sentido de una falta…así que más que culpa de los capitanes o del charlatán de turno es culpa del árbitro…la primera vez le avisa…como reincida…sanciona esos metros y ya veréis como el capitán (que muchas veces también suele ser un charlatán) le dice que se calle (o se calla él).
Una duda Fiji!, he leído que la URBA ha eliminado una norma…y no me he enterado muy bien a cual se refiere (creo que es a desplazar el balón tras el placaje por debajo del cuerpo para dejarlo franco a tu equipo)…y no sé muy bien por qué lo ha prohibido…
Fiji!!!
Si la famosa casita, es debido a la lesion de un jugador de CUBA la semana pasada, ya hubo un comunicado a principio de temporada, al cual no se le dio bola…
aca pego el comunicado:
Hacemos saber que con fecha 19/8/09 la Unión de Rugby de Buenos Aires ha dispuesto ampliar en forma preventiva y provisoria la disposición vigente para el rugby juvenil, comunicada a Uds. el pasado 13 de mayo de 2009, aplicando al “Nivel Superior” del rugby de Buenos Aires desde el próximo sábado 22 de agosto la prohibición de ejecutar la acción conocida como “squeeze ball” (acción que realiza un jugador portador de la pelota luego de ser tackleado, o al tomar o antes de tomar contacto con un adversario e ir al piso, de cabeza y boca abajo, mientras desliza la pelota por debajo de su cuerpo para que emerja entre sus piernas).
Si se detectara la realización de dicha acción en el rugby de División Superior, el jugador deberá ser inmediatamente sancionado con penal en el lugar.
Saludos Fiji-