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Leyenda del Pacífico: Inga Tuigamala

por Phil Blakeway • 24 Agosto 2009 | 14:13

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Jonah Lomu, Joe Rokocoko y otros mastodontes de la línea de tres cuartos como Tana Umaga (que debutó de ala) han hecho olvidar al pionero, al predecesor, al original samoano que abrió el camino para que los nativos de las islas de los mares del Sur se adueñaran de los extremos del juego All Black: Va’aiga Tuigamala, quien, con permiso de John Kirwan, que era anglosajón y en cualquier otro lugar hubiera formado en la tercera línea por su complexión física, fue el primer martillo pilón que desplegaron los de la Gran Nube Blanca desde el lado cerrado de la caballería ligera. Lo de ligero es un decir, porque Tuigamala, Inga the winga, en argot rugbístico, también inauguró la lista de alas de más de 100 kg. tan frecuente hoy y que tanto nos ha obligado a engordar a los delanteros para seguir siendo los que más pesamos del equipo. Que unos se adhieran al método tradicional del lúpulo y la cebada y otros recurran a las más puntera tecnología y bioquímica es algo que queda a la libre conciencia de cada jugador.

Tuigamala es samoano, también. Su familia emigró a Nueva Zelanda cuando la critura tenía cuatro años, así que es un producto del rugby negro. El crío, uno entre sus catorce hermanos, se defendía bien en el proceloso mundo de la emigración polinésica, pero firmemente asido a las arraigadas creencias religiosas de su familia -algo que compartía con otro mítico All Black como Michael Jones, el que no jugaba los domingos, aun se tratara de la final de la Copa del Mundo- se desenvolvió con soltura centrado en el deporte y bien lejos de los ambientes marginales tan abundantes en la idílica isla para tonganos, samoanos y demás emigrantes de pocos medios. Como en todas partes. Así que bien puede decirse que, como el mismo Lomu ha reconocido más de una vez, el rugby les redime.

Va’aiga pronto destacó por su habilidad y fuerza y fue un notable jugador de la Kelston Boys’ High School de Ponsonby, y aunque su aspecto sobre el campo era más bien el de una fuerza de la naturaleza sin pulir, sus oponente no dejaban de salir de su error en cuanto que le llegaba el primer balón. Así que pronto llegó la llamada de Auckland y los trials de los All Blacks. Entre 1989 y 1992 disfrutamos de sus mejores años. Y eso que desde 1991, incluyendo la Copa del Mundo de ese año, su rendimiento había empeorado, sin duda merced al uso que Graham Henry decidió hacer del jugador desde su posición, conviertiéndolo en un bulldozer limitado a jugar cerca de los delanteros entrando en carrera entre apertura y centros para romper la primera cortina defensiva o concentrar la defensa sobre él. Ese tipo de juego le llevó a ganar peso (hasta los 110 kg, pero con poco más de 1,75 m.) y a perder la titularidad entre los All Blacks, que no recuperaría hasta la Gira de 1993 por el Reino Unido a la que corresponde el vídeo ilustrativo, en la que sufrió un severo control por técnicos y compañeros para recuperar su mejor juego y quitarle unos quince kilogramos de encima.

Justamente después del partido con los Barbarians anunció su fichaje por el Wigan, la enésima pérdida de un destacado “unionista” hacia el Norte (el mismo año que el último éxodo galés), donde desarrolló una notable carrera, en la posición de centro, y ayudando a ese club a consolidar su abrumador dominio de la última década del siglo XX y a convertir a su fe protestante a su compañero Jason Robinson. Claro que hizo el camino de ida y vuelta tan transitado desde 1996, con la admisión del profesionalismo, no antes de haber recuperado los entorchados internacionales con su natal Samoa en el código a XIII. Pero ya no volvió a Nueva Zelanda. En Inglaterra se reintegró a código “unionista” en London Wasps y después en Northampton Saints y en Newcastle Falcons, donde (lo mantendré ante quien sea menester) cierta futura estrella del rugby inglés asimiló fiereza y alguna que otra técnica de placaje del rocoso samoano. Además en 1996 fue llamado por Samoa para formar con sus hermanos isleños en su camino hacia la Copa del Mundo de 1999, que culminaron con éxito como ya es habitual y con destacado concurso de Va’aiga. Los irlandeses, que se las prometían felices, no dejarán de recordar la tarde de noviembre de 1996 en que Tuigamala volvió a jugar con Manu Samoa, que vió a Lansdowne Road doblegarse por 25 a 40. En aquella cuarta Copa del Mundo los samoanos ganaron a Japón por 43 a 9, perdieron con Argentina 32 a 16 y amargaron a los anfitriones galeses en el faraónico sustituto de Arms Park por 31 a 38, y aunque perdieron con Escocia 35 a 20, pasaron muy dignamente por el torneo. Después de otras veintitrés caps, dejó el rugby activo para instalarse en Nueva Zelanda, donde primero fue manager de un familiar boxeador prefesional, peso pesado, naturalmente, para regentar, después, una empresa de pompas fúnebres, “Tuigamala & Sons of Glendene”. Además, por su dedicación al rugby y servicios a la comunidad fue distinguido con una de esas condecoraciones que tanto gusta a anglosajones y habitantes varios de los antiguos Dominions que les conceda Su Graciosa Majestad.

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Un precursor, Tuigamala. Eclipsado por el ciclón que habría de llegar, pero digno de ser recordado.

Ph. B.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.

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11 comentarios

  • Gigante del rugby! Destacado con los hombres de negro, y despues con el primer equipo que derroto con cierta continuidad a los grandes, en tiempos de profesionalismo, lo de Samoa en los 90 es destacable.
     

  • que lindo recordar a uno de los tantos isleños que formaron parte de los all blacks y de paso de samoa ese equipo que como dijo fiji arriba fue el primero en modificarles el “orden establecido” a los 8 equipos que se quieren quedar con todo. eran durisimos jaja los pumas perdian siempre con ellos.
    un abrazo
    phil el ciclon que venia era Jonah Lomu???

  • dices que medía 1,75 y pesaba más de 100 kg??? madre mia!!! jajaja
    pues desconocía la existencia de este jugador, eclipsado como bien dices por Lomu…

  • Sí, Nicolás, el ciclón era Lomu, que ya había debutado en 1994 con los AB en un test frente a Francia, y cuyos comienzos coincidieron con el paso de Tuigamala por el rugby league. Cuando volvieron a coincidir en el union, el primero, Lomu, llevaba el nº que Inga vistió en los AB y éste jugaba con su natal Samoa, ya no demasiado, con el 12 o 13. Así que, Jugador,  en realidad no le eclipsó (licencia literaria) sino que cada uno pertenece a una época.

  • ok. jeje pero sus medidas eran esas? :D :D como para placarle!

  • Llegó a pesar más, pero lo sometieron a un control cuasipolicial en sus últimos partidos para que no pareciera un pilier…

  • Si es uno de los beneficios de los samoanos en particular con altura media por ej 1,75 llegan a pesar mas 100kgs y mantienen la movilidad como si pesaran 80kg.
    De nuevo Phil, excelente articulo, Samoa de los 90 podria ser un buen equipo para analizar, hay una historia poco conocida, el seleccionado de Samoa jugo en 1993 y 1994 el Super Ten antecesor del Super 12, con excelentes resultados.
    Los pumas los sufrieron no solo en el resultado sino en el fisico con lesiones considerables en la copa de 1991 y 1995, y como dicen la tercera es la vencida, en 1999 se sacaron la espina en una lluviosa tarde en Llanelli, remontando un partido adverso, gracias al botin de oro de GOnzalo Quesada.
     

  • como dice phil pertenecieron a dos epocas distintas del rugby… inga al comienzo de los 90…jugo el partido de los 100 años de la new zealand rugby football union(creo que en 1992) contra world xv. y lomu se hace famoso mundialmente en la rugby world cup del 95.

    saludos

  • ams, ok. pero ciertamente el que se ha hecho más famoso es Lomu, a eso me refería con “eclipsar”…
    1 saludo y gracias por las aclaraciones

  • Entre otras estrellas, como Zinzan Brooke y Sean Fitzpatrick, se ve felicitando a Tuigamala a un jovencísimo Jeff Wilson, que se convirtió pronto en una de las estrellas de los grandes All Blacks de mediados de los noventa. Sí aquellos a los que oscuros intereses privaron de ser nuevamente campeones del mundo en Suráfrica 95. Por cierto Phil, todavía nos debes el relato de esas funestas maniobras previas a la final de aquel mundial.

  • Cuenca, lo del malvadísimo e ilustradísimo Thabo Mbeki, y ya te doy una pista, sí señor, no se me olvida, y medio pergeñado está, pendiente de revisión de un amigo bokke, muy versado en lances ovales, camperos y cambiarios.

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