Division de Honor
LES ABELLES SIGUE SIN CONOCER LA VICTORIA
por Guillermo Adán • 4 Octubre 2009 | 16:52En la estupenda mañana de sol valenciano, el Pégamo Bera Bera pescó en río revuelto. Le bastó lo justo para sacar tajada del debilitado cuadro local. Les Abelles mejoraron muchas cosas respecto a lo visto quince días atrás, pero no lo bastante para merecer la victoria. Con todo, el resultado volvió a ser demasiado cruel con los valencianos; no alcanzaron ni un punto con el que borrar el cero que les acompaña en la tabla. El rugby le está negando a este equipo cualquier estímulo anímico que le ayude a salir del hoyo, cualquier premio, por pequeño que sea. El segundo ensayo abejorro (70′), les pilló sin un pateador en juego que lo convirtiera. Para llorar: se hubieran puesto en bonus. El último try visitante grabó, sobre la bocina, el 10-26 final. Excesivo castigo: el encuentro fue mucho más equilibriado de lo que dice el marcador.
Pese a las innumerables bajas y los problemas físicos de algunos alineados, el Pantera pidió a sus pupilos máxima intensidad en los minutos que cada cual estuviera sobre el césped. Contaba con mover el banco al completo, y no en vano ya había hecho un par de cambios a la media hora de encuentro.
Una gran diferencia marcó sin duda el devenir del partido: la efectividad de los pateadores. Larretxea fue sumando sin fallo para los azules en los minutos 9, 15 y 23, mientras “el colorao” Chris Macnaughton no pasaba una. Ni la transformación de su propio ensayo en el 11’, ni dos penalidades asequibles en el 27′ y el 34′. Así es difícil no sólo ganar, sino mantener el equipo a flote.
Por momentos, el juego de Les Abelles dio signos de recuperación y hasta alguna sensación de poder volver a la senda de la victoria. Buenas acciones de Calvo, Paul Sumner, el Zurdo o los hermanos Poggi brindaban las primeras alegrías a la sufrida grada abejorra, como el ensayo que les ponía 5-3 en el (min.11). Su delantera, viéndose por una vez no inferior en tamaño, trabajaba con más organización y dinamismo. Empujaban los de casa con ímpetu la melé e iban al maul con la touche mejor asegurada. Les Abelles conseguían el balón pero no el territorio, y a causa de sus propios errores quedaban embotellados en su terreno. Demasiado lejos de la cosecha de puntos. Los vascos los devolvían ápidamente a la cueva gracias a la dirección del francés Larretxea, que guiaba su línea hacia las penetraciones de Armental y Jaime Martín. Cada carrera rival no costaba un trauma tan preocupante como en partidos anteriores, pero los golpes de castigo provocados abonaban el terreno para el gatillo 100% certero del 10 azul.
Asier Santamaría suplía a Pablo Dacunto en el Pegamo. Al descanso se llegaba con 5-9, Larretxea intentando el drop y una amarilla por bando (Montórfano y Arrijuría), a causa de una refriega entre delanteras. Los locales, aun lamentando ir a remolque por los 8 puntos perdidos al pie, mantenían la esperanza de dar la vuelta a la tortilla en la segunda mitad.
Esperanza que duró exactamente siete minutos. La mató el ensayo de Jaime Martín a la salida de una melé a 15 metros, cosecha del enésimo fallo en el manejo local. Y eso que habían empezado Les Abelles con otro aire, y el Pantera confiado a la vieja guardia. Santi Sanmartí, Stefan y el “Moñas” Álvarez-Querol entraban por Macnaughton, Burgos y Lucas Poggi, aturdido por un golpe. Poco después se lesionaba Sumner, reemplazado por el “Uru” Aspesi.
También el técnico visitante Galdós daba oxígeno a su equipo, paliando el calor reinante. Eduardo Martín, Gorrotxategi, Herbaut y Barandiarán ocupaban las posiciones de Mirones, Arrijuría, Aboitiz y el calvo Larretxea, que se despedía con una última estocada en el 66′ (5-19). Esos puntos del ex de Bayona cerraban un periodo de veinte minutos de claro dominio de los locales. No rendían la plaza, pese a la desventaja. Pero la supremacía en la melé, y todo el empeño puesto en recuperar balones, en tratar de jugarlos con sentido, se iban por el desagüe: la touche perdía consistencia y empezaban a fallar los apoyos a aventuras demasiado solitarias. A falta de 10 minutos, Pepo Conejero materializaba la clásica jugada de Les Abelles. Touche a 5 asegurada por Lizondo y ensayo de delantera (10-19). Cuánto echa de menos ese juego la afición valenciana. No podía transformar el pateador ocasional Fernando Domínguez. El primer punto de la temporada quedaba fuera del radar. Restaban 10 minutos para pelearlo, pero Bera Bera guardaba todavía dos cambios de primera línea (Arzelus y Lasa), y en el bando abejorro caía lesionado Álvarez-Querol, entrando Rango como último recurso disponible. Coco Villalba (gran partido el suyo) robaba una touche para unos locales que, sin embargo, perdían las siguientes y quedaban arrinconados en un ruck a un metro de su línea de marca. Los donostiarras resolvían con el ensayo de Eduardo Martín y la transformación de Jaime Martín.
Esta primera serie de cuatro partidos ha pintado un negro horizonte para Les Abelles. Si el calibre de los tres primeros rivales hacía asumible no sumar victorias, esta derrota hurga muy hondo en las heridas de un equipo tocado. Los veinte días de parón vienen bien para congelar el suplicio y tratar de recobrar confianza, aunque seguramente será escaso tiempo para que jugadores fundamentales puedan estar recuperados. La resurrección llegará, tarde o temprano; la cuestión es si para entonces quedará suficiente margen para remontar. Por ahora, sólo les queda seguir trabajando con lo que queda de una plantilla hecha añicos por las lesiones y el infortunio.

Guillermo Adán es el editor de Zona Rugby.
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