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1984: EL PRIMER GRAND SLAM AUSTRALIANO
por Phil Blakeway • 4 Noviembre 2009 | 22:12Pronto comenzarán los partidos de Otoño. Hace años que los seguimos, tantos como un cuarto de siglo por lo menos. 1984 fue especial, pues no dependimos solamente del vídeo grabado por alguien que viajaba a las Islas Británicas (a algunos les parecerá imposible la existencia sin la Red). En España pudimos ver un partido, en aquel maratoniano programa deportivo de los sábados por la tarde. Con las peculiaridades, eso sí, que hasta hace bien poco han caracterizado a las retransmisiones de nuestro deporte: se emitió en directo la primera parte y el bueno de Celso Vázquez nos remitió después de un partido de la Copa de Europa de balonmano, a una segunda parte en diferido, hora y media después, lo que no dejaba de ser un engorro para los que andábamos con el vídeo preparado.

Y fue en Arms Park, entonces el National Stadium y hoy el Millenium Stadium. Aunque para el purista aquel será para siempre el nombre del estadio de rugby por antonomasia.
Visitaban los australianos Europa con un equipo muy renovado, fruto de exigentes planes pergeñados después de derrotas ignominiosas como las de los Setenta ante Tonga o los varapalos de esa misma década ante sus vecinos de la isla de la Gran Nube Blanca. El caso es que aquellos programas habían producido talentos como Nick Farr-Jones, Michael Lynagh, David Campese, Steve Tuynman o Tom Lawton. Venían acompañados por curtidos veteranos como el capitán de aquel equipo, Andrew Slack, centro, el barbudo segunda línea Steve Williams, el entonces más alto internacional, Steve Cutler con 2,03 estratosféricos metros, el mágico apertura digno epígono de una familia de genios como Mark Ella, o el emigrado cordobés Enrique Edgardo “Topo” Rodríguez, siempre apoyados por un fanático del trabajo como Simon Poidevin o un irregular pero portentoso zaguero como Roger Gould, un gigante de 1,95 m. y cien kilos de peso, que para la época eran de magnitud descomunal para el puesto que ocupaba. Todos dirigidos por un asesor del premier australiano, Alan Jones.
Ese equipo había derrotado inopinadamente a los ingleses en Twickenham (3-19), en un partido tan bronco que dio con el talonador inglés Steve Mills y Mark McBain, el Wallaby, con sus huesos en el vestuario antes de tiempo, en un siglo en que las expulsiones eran más infrecuentes y eran juzgadas más severamente: ninguno volvería a vestir la camiseta de su país. Sin contemplaciones era el lema.
Los irlandeses cayeron en Dublín (9-16) a la siguiente semana, un 10 de noviembre, con actuación destacadísima de Mark Ella que anotó un ensayo y dos drops.
Así que los visitantes llegaban con buena moral a Cardiff, catorce días después, el 24 de noviembre, pero desconfiados de la suerte que les iba a deparar un dragón lejos de su mejor época, pero siempre fiero y apoyado por miles de gargantas, bien afinadas, por cierto. Nuestros galeses, permítanme la licencia, formaban con un equipo de transición. Ya no quedaban magos de la época dorada y desde 1979 penaban en el V Naciones sin mayor brillo que vapulear sistemáticamente a Inglaterra, pero doblando la rodilla ante el ascenso de los franceses de Gallion y Rives.
Presentaron los galeses a Mark Wyatt (zaguero), Mark Titley (ala), Rob Ackerman y Mark Ring (centros), Phil Lewis (ala), Malcolm Dacey (apertura), David Bishop (medio de melé), Ian Stephens (pilier, sustituido por Jeff Whitefoot en el minuto 27), Mike Watkins (talonador y capitán), Ian Eidman (pilier), John Perkins y Bob Norster (segundas líneas), Alun Davies, Eddie Butler, David Pickering (terceras líneas) y los australianos a Roger Gould, David Campese, Andrew Slack, Michael Lynagh, Peter Grigg , Mark Ella, Nick Farr-Jones, Topo Rodriguez, Tom Lawton, Andy McIntyre, Steve Williams, Steve Cutler, Simon Poidevin, Steve Tuynman, David Codey.
No hubo color. Desde el primer minuto el ciclón australiano dejó estupefactos a los incrédulos fieles del Dragón. Jugadas inesperadas desde golpes de castigo, combinaciones fulgurantes por el lado cerrado aprovechando la desbocada zancada de Campese, fina estrategia por parte de Ella y una ambiciosa delantera que con un titánico Rodríguez acabó en media hora con sus compadres galeses. Lawton, Lynagh, Tuynman (en el primer y único push-over try que he visto conceder a una delantera galesa) y Ella, por ese orden, más los golpes y transformaciones de Gould fueron los responsables del 9 a 28 final. Robert Norster, el segunda galés sería el único que iba a brillar durante esa década en el rugby del Principado, en el campo de juego, porque fuera de él, David Pickering, el flanker, es hoy el top-brass de la Welsh Rugby Union y Eddie Butler comentarista jocundo de la BBC. Aciaga década, tras las vacas gordas, para los orgullosos celtas.
Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. En Murrayfield, un 8 de diciembre, día frío y lluvioso que John Beattie, el tercera-centro escocés nunca olvidará, porque le tocó verle el número 11 a “Campo” durante treinta metros, camino de una marca famosa del australiano que contempló desde el mejor ángulo posible. Los caledonios fueron barridos por 12 a 37, en la apoteosis final de una gira triunfal: trece partidos ganados (los cuatro tests) uno empatado y cuatro perdidos (con Cardiff y Llanelli, galeses, Hawick, escocés y Ulster, irlandés), de esos de los miércoles.
Acomódense y disfruten del mejor rugby del pasado.
Ph. B.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.
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yoossie
¡Qué juego! Por cierto, creo que en esa época tenían que haberse medido a Francia (¿no es esta época la de Serge Blanco y la teoría de entrar por entre los árboles? es que no sé si me estoy adelantando o retrasando…que yo soy muy jóven)
Por cierto, que gran jugador fue Campese, pero es curioso lo que nos gustan los alas (en la actualidad Shane Williams, Habanna, Sivivatu…)…
Rebelwarrior
Grande Don Phil! se le extrañaba.
Phil Blakeway
No hay cuidado Rebelwarrior, que sigo por aquí. Lo que sucede es que un amigo de otra página me pidió crónica histórica, española en aquel caso, el mes pasado y por eso no salió en ZR.