Internacional, Leyendas
VILLANOS
por Phil Blakeway • 26 Noviembre 2009 | 18:18Este año hemos tenido debates intensos a cuento de trampas y mentiras, de comportamientos indebidos y de burlas al espríritu y al reglamento del rugby. El Otoño y las tradicionales giras de los del Hemisferio Sur han acallado el eco de esas villanías. Y sin embargo, en otro tiempo, en otro siglo, también las hubo. Las de los que anteponían, sordos a la realidad circundante o indiferentes a ella, según cada cual, la simple práctica del rugby, y su provecho particular, a intereses más altos e incluso órdenes ejecutivas de sus gobiernos.

He escrito detalladamente sobre el apartheid y el rugby con ocasión de algunas giras de los British Lions por Sudáfrica, o con motivo de la glosa de un personaje cabal como Nelson Mandela, he citado aquí y allá casos particulares de gentes dignas como el galés John Taylor, que batalló contra la opresión, que desconocía hasta que viajó al Veldt y la vió, o el inglés Steve Bainbrigde, que sí sabía de ella y no quiso unirse a los Lions cuando fue llamado, porque su conciencia se lo impedía. Pero no es muy conocida por nuestras latitudes la historia de la gira prohibida de los Cavaliers a la tierra de los Springboks.
En 1985 la NZRFU había cancelado su prevista gira por Sudáfrica, al albur de la presión sostenida que ya sufría el régimen del Partido Nacional de Pieter Wilhelm Botha, Die Groot Krokodil, el último gran adalid del segregacionismo, antecesor de Frederik De Klerk, el inopinado aliado de Mandela en la reforma insólita que llevó a la Copa del Mundo de 1995, permítanme la sinécdoque. Sin embargo los All Blacks nominados para la gira decidieron que no iban a pasar por las decisiones de su federación ni por las recomendaciones de su Gobierno, que su voluntad de jugar estaba por encima de aquellas nimiedades y por supuesto más allá del juicio de la Historia. Que el rugby, su rugby, era más importante. Así que 28 de los 30 seleccionados decidieron viajar por su cuenta y riesgo a Sudáfrica. John Kirwan, que se había marchado a jugar a Italia (a cambio de buenas liras) y David Kirk, que luego sería capitán del equipo campeón del Mundo en 1987, por razones éticas, no fueron de la partida. Los demás, todos, invitados por el factótum del rugby de aquel país, Dr. Danny Craven, y en un plantel en el que figuraban Andy Froggie Dalton, Murray Mexted, Jock Hobbs, Mark Shaw, David Loveridge, Craig Green, Steve Pokere, Frank Shelford, los hermanos Whetton o Andy Haden. Gira dirigida por el segunda línea Andy the pinetree Haden y que terminó con tres partidos a favor de los Springboks y uno para los Cavaliers (ocho a uno a favor de los turistas en los partidos de los miércoles) y sanciones más bien leves: dos partidos para cada Cavalier, pero que de hecho finalmente apartarían para siempre a Haden, Loveridge, Mexted y Dalton de la selección y abriría las puertas de la misma y la gloria de una gran época All Black a sus sucesores, que durante unos meses fueron conocidos como los Baby Blacks, entre los que se encontraban el mismo Kirk, Fiztpatrick, Loe, Grant Fox o el croata maorí Frano Botica, sin olvidar a los mismísimos Wayne Shelford y Steve McDowell o los gemelos Whetton, que sí viajaron pero con quienes, para mayor gloria del rugby neozelandés, se siguió contando, una vez cumplida su pena, entre los más destacados, y después de promesas de buen comportamiento y comités en los que declararon que no valoraron adecuadamente las implicaciones de su conducta. Ya saben, un poco de retórica.
La gira no tuvo mayor trascendencia: se la llevaron los Springboks, ha quedado dicho, y si tiene algún interés es por ver a algunos grandes jugadores de los que no pudimos disfrutar en Europa más que en aquel partido de conmemoración de la fundación de la entonces International Football Rugby Board, como Daniel Matthew Gerber, Karel Johann Du Plessis, Naas Botha o el inmensamente orondo bibliotecario Flippie Van der Merwe, rugbistas de clase mundial eclipsados por un torbellino político que les impidió brillar a la altura que merecían.
Para muestra un resumen de aquellos partidos.
Ph. B.

Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.
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nicolás
gracias phil por escribir sobre rugby. espero que vuelvan los partidos de los miercoles para todo el mundo!! jajaja ya se que algo imposible pero es un deseo
saludos
David Suárez
Mi opinión es que son cosas como esta las que han mantenido al rugby postergado. Por suerte para todos, hubo un Mandela y las cosas fueron como fueron, pero para la reflexión queda el cómo el deporte tambien puede ser instrumento de opresión y el porqué el rugby fué/es odiado por la mayoría de la población sudafricana.
Por cierto, que el asunto tambien admite otra lectura. A lo mejor no se trataba de jugar por el rugby, sino de apoyar a otros ciudadanos del Imperio. ¿Porqué habría que anular la variable política en la motivación de los que fueron?.
Saludos.
Phil Blakeway
Parece que el apoyo de los negros al rugby ya es masivo, aunque naturalmente quienes no hemos estado en Sudáfrica nos tenemos que contentar con lo que nos cuenten. Y en cuanto a lo del apoyo a otros “ciudadanos del imperio”, no lo creo. Estoy seguro que a los kiwis eso del Imperio en 1986 ya les sonaba a rancio y nada tenía que ver. Desde luego a los maoríes, que a ese tour rebelde fueron unos cuantos a pesar de tratarse de la tierra del segregacionismo. Creo que más bien se trataba de jugar y jugar (con la cabeza puesta en la novedosa Copa del Mundo), y del ensimismamiento propio que padecemos algunos chalados del mundo ovalado.
Fiji!!!
Buena cronica Phill, los kiwis no fueron los unicos que rompieron el bloqueo, tambien los South American Jaguars, o Sudamerica XV y los South Sea Barbarians primer intento de unir a samoanos, fijianos y tonganos en un equipo invitacion.
Recuerdo anecdotas de Los Pumas difrazados de Jaguares viajando en diferentes vuelos, para romper cualquier ligazon a la UAR y asi evitar sanciones, ademas de los jugadores sudamericanos que fueron de la partida.
Un abrazo Fiji-
Phil Blakeway
Ya hablamos en alguna ocasión de esas giras piratas desde América, con aquellos dos españoles (Santos y Pardo) en la de 1984…