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EL VIEJO V NACIONES:1981

por Phil Blakeway • 31 Diciembre 2009 | 17:01

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Hace apenas un mes que terminaron los partidos de las Giras de Otoño y no vemos el momento en que comenzará el Torneo por antonomasia. Ahora son seis países, pero fueron cinco no hace mucho. Italia mejora, pero muy lentamente, así que, a salvo las conversaciones de trattoria de tifossi entusiastas (perdónenme el pleonasmo), la épica oval al itálico modo aún queda lejos.

Hace casi treinta años los ingleses de Bill Beamont, Clive Woodward, quien nunca se imaginó como Caballero de la Orden del Imperio Británico, John Carleton, John Horton, Paul Dodge, Phil Blakeway, el masivo Frank Cotton, futuro empresario textil de reconocido éxito, el atleta Tony Neary, el arrojado e imprudente Colin Smart o el fortísimo y avezado Maurice Colclough habían conquistado un Grand Slam que iba a ser el último en mucho tiempo, pero que por estas fechas en 1981, creían suyo otra vez. El equipo era prácticamente el mismo, sólido, conjuntado y aguerrido. Juego clásico inglés en estado puro: una potente delantera, muy potente a decir verdad, y dos medios, Steve Smith y el recién llegado Hugh Davies, que con sus patadas, habían de lanzar a Dodge y a Woodward para ganar rápidamente la línea de ventaja por la vía (aérea) más expeditiva. Luego, con Jeavons, Scott y Cooke recuperando el balón, iba a ser coser y cantar que Carleton y otro novato, Mike Slemen, anotaran cuantos puntos fuera menester para que Dusty Hare o Marcus Rose añadieran puntos con el pie.

Pero no fue así. La altiva Albión fue desafiada y vencida por el Dragón, en Cardiff, naturalmente, haciendo que el despertar de la Rosa no se demorara mucho, ya que ese fue, el 17 de enero de 1981, el primer partido del Torneo. Ni Grand Slam ni Triple Corona entonces. Ni Torneo oficioso, ya que aún mejor que País de Gales y tanto peor para los ingleses, la Francia descarada de Guy Laporte (apertura), Pierre Berbizier (medio de melé), Pierre Peio Dospital (pilier), Philipe Dintrans (talonador), Robert Patou Paparemborde (piler), Jean-François Imbernom (segunda línea), Jean Pierre Rives (flanker), Jean-Luc Joinel (nº 8), Didier Le Petit Prince Codorniu (centro), Laurent Lolo Pardo (ala), Serge Gabernnet (zaguero), Roland Bertranne (centro), Pierre Lacans (flanker), Serge Blanco (ala) y Daniel Sam Revallier (segunda línea) había de conseguir la Grand Chelem al tiempo que inauguraba una década francesa, con seis triunfos entre 1981 y 1989, algo, en cualquier caso, que se veía venir desde que en 1977 y con sólo 15 jugadores lograran el mismo premio. Claro que en esta ocasión no era la culminación de una etapa, como entonces, sino el más rápido recorrido hacia el éxito que había visto nunca la FFR, pues Pardo, Blanco, Laporte, Codorniu, Berbizier, Revallier, Lacans eran todos producto de la última y experimental gira veraniega por la Sudáfrica del Dr. Craven.

Así que el 21 de marzo de 1981, en el Twickenham de gradas de madera, y a los dictados del escocés Hosie, los franceses amargaron el año a Inglaterra. Azotados por un vendaval muy considerable, las patadas inglesas fueron absolutamente ineficaces así que aún tuvieron suerte de que Marcus Rose (que no iba a volver a jugar con la Rosa, y como suplente de un suplente lesionado, hasta el partido con Francia precisamente, en 1987) pasara cuatro golpes de castigo. Les Blues anotaron dos ensayos (Lacans y Pardo) y Laporte anotó una transformación fácil y dos drops complicados.

No diré más. Les dejo el partido, con comentarios muy atinados, eso sí, en francés, para que puedan disfrutar del ambiente y sensaciones de un partido clásico, de los de antes. Verán un partido de una época que murió en la reunión de la International Rugby Football Board en que australianos y neozelandeses convencieron a los reticentes galeses e ingleses, con el apoyo de Francia, para que en 1987 comenzara otra era, distinta, pero no mejor.

En cualquier caso, el equipo de Francia de ese año era realmente bueno. Reunía a jugadores muy notables, gentes a las que la vida les ha deparado destinos distintos: a Blanco se le presume una gran fortuna y posee prósperos negocios de hostelería en el País Vasco francés, además de reunir cargos prominentes en el mundo del rugby francés, de todos conocidos; Rives o Pardo son también empresarios; Revallier se recuperó con esfuerzo infinito de una paraplejia consecuencia de un mal golpe en un partido; de Berbizier ya conocen sus andanzas como entrenador; Dospital preside el Aviron de Bayona; y Paparemborde y Lacans murieron, el primero vencido por un adversario más colosal que los primeras ingleses, el cáncer, y el flanker en un accidente de tráfico, en 1985, tras un gran partido entre Béziers, su club, y Narbona. Gracias a todos, vencedores y vencidos, por el esfuerzo. Ejemplo para el año complicado que se avecina. Aprieten los dientes, como en el juego, y adelante.

Ph. B.

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Phil Blakeway es nuestro especialista en rugby en blanco y negro. Impenitente crítico y viejo partidario del siglo XIX.

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2 comentarios

  • Enorme Phil…no he podido ver la segunda parte, pero me parece que se veía mejor juego antes…ahora hay muchos partidos en los que uno se aburre, quizás, le falta más dinamismo por lo de sacar de centro o los golpes de castigo desde el suelo…pero impresiona ver las ganas inglesas y el juego en el segundo ensayo francés…se echa de menos en el rugby actual la verdad (lo malo del profesionalismo es que ha hecho que los tíos cada día son más grandes y más técnicos fallando menos placajes y por tanto viendose menos el cerebro en ciertos casos).

  • Phil, preciosa entrada, como siempre.
    Otro de los negocios de Serge Blanco es su línea de ropa Quinze (que no es precisamente barata).

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